domingo, 17 de julio de 2011

AUSENTE POR UN TIEMPO.




"Parlami d'amore mariú
Tutta la mia vita sei tu
Gli occhi tuoi belli brillano
Fiamme di sogno scintillano"

Su voz, muy alta, viaja encerrada en las paredes de un viejo Fiat mientras conduce por las serpenteantes carreteras de la costa. Hay muchas curvas y el sol golpea brillante en el quitamiedos del arcén. Su mirada desnuda el infinito, intentando descubrir ese pequeño matiz que separa el mar del horizonte. Acantilados escarpados en su primer plano visual. Unos chavales buscan impresionar lanzándose al mar desde un improvisado trampolín en un muelle lleno de bicicletas y emociones. Un cuerpo húmedo sube por la escalerilla de un barco de vela. Huele a hierbabuena en la terraza del puerto. Versos de papel emborronan las servilletas del restaurante en el que todos comen sardinas con ensalada. Crema hidratante de coco, helados de pistacho, buenas noticias y café. El agua nunca tan fresca cruza su garganta, pero algunas gotas resbalan por su pecho. En el cielo sólo hay nubes de colección y alguna gaviota rindiendo cuentas al viento. Huellas borradas entre espuma blanca, tatuajes de salitre, arena dispersa de los relojes rotos.

Lejos, en la ciudad que siempre sueña, esa misma voz suena dejando un mensaje grabado en el contestador.

-¡ESTARÉ AUSENTE POR UN TIEMPO!.


domingo, 10 de julio de 2011

Akiyuki Nosaka-La tumba de las luciérnagas y las algas americanasa

"Estaba en la estación de Sannomiya, lado playa, de los ferrocarriles nacionales, el cuerpo hecho un ovillo, recostado en una columna de hormigón desnuda, desprovista de azulejos, sentado en el suelo, las piernas extendidas; aunque el sol le había requemado la piel, aunque no se había lavado en un mes, las mejillas demacradas de Seita se hundían en la palidez."


Akiyuki Nosoka
es uno de los escritores mejor considerado del Japón de postguerra. Huérfano y vagabundo, luchador de boxeo, cantante pop y figura pública, su obra es de gran relevancia en la literatura japonesa. Padeció los daños de los bombardeos en Kobe y fue adoptado por una familia. Las miserias de la guerra y la desorientación de los japoneses acerca del mundo en el que habían vivido son los hechos fundamentales que marcan su obra.


Su literatura es delirante, despiadada con el lector, brutal, sin ningún tipo de concesión. Su mirada no rehuye de los aspectos más sórdidos y crudos de la existencia. La tragedia de la guerra vista desde la perspectiva de los vencidos, de las víctimas cuya única lucha es exclusivamente la supervivencia.


"Setsuko ya ni siquiera tenía fuerzas para sostener la muñeca que había llevado siempre consigo, abrazada, y que balanceaba la cabeza a cada paso de su dueña, ¡no!, ¡peor aún!, los brazos y las piernas ennegrecidas por la mugre eran mas carnosos que los de Setsuko, que dormitaba tendida en el suelo. Su cuerpo no era mas que hueso y piel, durante los dos o tres días anteriores a su muerte ya ni hablaba, no apartaba ni siquiera unas hormigas grandes que que se paseaban por su rostro, sólo al caer la noche parecía que perseguía con la mirada las luces de las luciérnagas."


Bombardeos, alarmas antiaéreas, improvisados hospitales de guerra, el mercado negro de la supervivencia, la ciudad convertida en un infierno humeante, el miedo, la soledad, la muerte por desnutrición, la destrucción de las familias, la indiferencia al sufrimiento que genera la guerra es quizá lo mas impactante. Hacía tiempo que no leía nada tan desgarrador.


En las "algas americanas" se refleja con un ligero tono irónico el periodo de reeducación japonés, la transfiguración de la cultura japonesa con la llegada de la democracia, la situación después de la guerra, la expansión de la cultura americana fuera de sus fronteras, la conciencia de los vencidos y los significados de la sumisión por parte de los Japoneses. Este relato es mas amable que el anterior, y se cuenta desde el ejemplo de una visita de los Higgins, unos pensionistas americanos acogidos en casa del señor Toshio.


La tumba de las luciérnagas fue llevada al cine de animación, todo un clásico de la factoría Ghibli

sábado, 2 de julio de 2011

ESTÓMAGO.




Tengo el estómago enorme, gigantesco. A veces sueño que el supermercado está desierto y con un carro de la compra alunizo contra la estantería de los bollos de chocolate. Uno a uno, muerdo todo los quesos. Mastico, mientras apoyo mi espalda en la nevera de los productos refrigerados para combatir el calor. Bebo gazpacho, después, el zumo de pomelo está tan amargo que introduzco un puñado de cerezas en mi boca. Los flanes me recuerdan a tus pechos. Tengo las manos pringosas, llenas de harina. Amasar es como acariciar un cuerpo desnudo. Quiero que todos mis dedos se hundan hasta encontrar el compás, el ritmo, la armonía.

Hay unas cebolletas deshaciéndose en aceite de oliva, también unos tomates recién trozeados junto a un puñado de verduras de muchos colores. Un olor humeante asciende como si fuese música celestial. Una copa de vino mientras espero. Puede que todo esto sea la antesala de los postres. Hay que dejar espacio para los postres. Introduzco mi cara en una tarta de crema pastelera, intento encontrar trozos de fruta en la gelatina de fresa. Vierto los botes de leche condensada ahora que nadie puede espiarme. El caldo de la macedonia está mejor que la propia macedonia. No quiero despertar. Me despierto con gotas de mantequilla resbalando por mi frente...

Quien sabe cual es el motivo, la gastronomía es arte, los sentidos se entremezclan, se complementan, comer es un placer, y yo un enamorado al que puedes conquistar por el estómago.

Tras recordar algunas imágenes de la película "estómago".


LA INSPIRACIÓN.


Contigo perfeccioné mis sentidos,
pero a veces no recuerdo tu olor.
Creo que es delicado como el talco
que esconde cierta sensualidad ingenua.
Mientras el chorro de una ducha fresca
recorre las imperfecciones de mi pasado,
la primavera se esfuma por el sumidero.
Un día pensé que tal vez las manchas de canela espolvoreadas en mi cuerpo,
dejarían de reflejarse en los charcos de mi memoria.
Tengo los ojos helados.
Las mariposas de mi estómago volvieron a convertirse en larvas.
Cruzo a diario la autopista en dirección contraria,
y espero llegar al punto de partida.
Ya no se en que lado estoy,
puesto que una fina línea separa el día y la noche.
Soy un suicida envenenado,
que un día buscó naufragar en la isla de tus ojos.
Las cadenas de mi alma
me sujetaron a tu esencia.
Mis versos no son tan profundos
como el océano que nos mantiene separados.
Tu linterna mágica va siempre conmigo,
su mecanismo es mi motor.
En otra vida, en otro viaje nos vimos.
Aún noto ese pequeño cosquilleo si cierro los ojos.
Mi saliva se dispara cuando salgo ahí fuera,
y me cruzo con alguien que se parece a ti.