domingo, 4 de octubre de 2015

Breakfast






Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».



El desayuno -LUIS ALBERTO DE CUENTA 
(Premio nacional de poesía 2015)


No se pierdan su proceso de inspiración en: 

http://www.condeduquemadrid.es/evento/luis-alberto-de-cuenca

domingo, 27 de septiembre de 2015

Diseño de interiores II



Nos conocimos en un poema

un poema en el que yo era un ventana abierta
que soñaba con auroras boreales
y buscaba en el invierno
el verso que nunca pudo ser escrito.

El mismo poema en el que tú describías
estrellas en tus incendios
y en tu voz
la palabra vida ardía
como un barco arrinconado contra el horizonte.

Ese poema en el que yo quería estar solo
-a la manera de Pessoa-
mientras pensaba que escribir
era una forma de pasear por la nieve.

El mismo poema en el que tú extendías los límites,
más allá de la métrica,
y llevabas un verso de ventaja al mundo
escrito en tus pestañas.

Ese poema en el que yo viajaba hacia ninguna parte,
bostezaba en los andenes
y hacía transbordos
en la palabra nostalgia.

El mismo en el que tú llevabas un continente en los labios
y los abrazos
eran como un puente dorado
para llegar al infinito.

Un poema que todavía no existía
en el que yo disponía de un cuaderno
y tú de un bolígrafo cuya tinta
era la voz azul del futuro.

Nos conocimos en un poema
y aprendí que hay grandes historias
en pocos versos,
 pero sobre todo,
aprendí que
no fue el poema
lo que consiguió fascinarme
sino conocer porqué la poesía es admirable.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Sobre travesías interiores y otras maneras de viajar solo.


Fue una tarde de julio, viernes, desde entonces he recorrido veinte mil leguas de nostalgia submarina...


Hay un lenguaje desnudo
que escapa al callejero
de esta ciudad cuyas calles 
atraviesan nuestros nombres.
Un paseo frente a los barcos
en una tarde de ojos turbios
donde se dibuja tu ausencia 
en las manchas de gasolina del puerto.
Aquellas rocas, la tormenta, gritos de gaviotas
que me envuelven, la palabra eternidad
dibujada en el horizonte,
las líneas del viento, trozos de cielo 
que no aparecen en los mapas.
Ahora todo está en este cuarto y me acompaña.
Me entretengo en los bares
vaciando botellas de vino
entre marineros que desnudan cervezas
para que ningún recuerdo sobreviva a esta noche.
No hay más, todo transcurre en esta ignorancia
de sentir el mar a cada paso,
saber que estoy aquí, que soy yo 
todos los cuerpos que he vivido.
Ahora todo está en este cuarto y me acompaña.
Sobre este suelo en el que
pisaron tantas vidas
observo mi maleta sin deshacer
por miedo a quedarse del todo, o tal vez demasiado
en cualquier parte.
No consigo abandonarme a los sueños
tras la fatiga de los días
y enciendo el televisor
para encontrar un documental
-o quizás un programa de bricolaje doméstico-
que me ayude a sobrevivir a la nostalgia.
Ahora todo está en este cuarto
y es excesivamente tarde
cuando cierro los ojos,
y siento el vacío
en la aspereza de las sábanas
de este hotel
al que le faltan estrellas
porque tú no estás aquí.

*Texto y foto: Donosti 03/09/2015)

martes, 18 de agosto de 2015

EL MAR- John Banville



(...)Se supone que la vida, la auténtica vida, es una lucha, una acción y una afirmación inagotable, la voluntad embistiendo con su cabeza roma contra la pared del mundo, cosas por el estilo, pero cuando vuelvo la vista atrás me doy cuenta que la mayor parte de mis energías se dedicaron siempre a la simple búsqueda del cobijo, de comodidad, de, sí, lo admito, un rincón acogedor. Comprenderlo se me hace sorprendente, por no decir escandaloso. Antes me veía como una especie de bucanero, enfrentándome a todo el que se me ponía a tiro con un alfanje entre los dientes, pero ahora me veo obligado a reconocer que me engañaba. Esconderme, protegerme, guarecerme, eso es lo único que realmente he querido siempre, amadrigarme en un lugar de calor uterino y quedarme allí encogido, oculto de la indiferente mirada del sol y la severa erosión del aire. Por eso el pasado supone para mí un refugio, allí voy de buena gana, me froto y me sacudo el frío presente y el frío futuro. Y, no obstante, ¿Cuál es la verdadera existencia del pasado? Después de todo no es más que lo que fue el presente una vez que el presente ya ha pasado, no más que eso.

EL MAR - JOHN BANVILLE

(El mar no necesita palabras, tan sólo hay que escuchar su sonido como poder redentor). 

miércoles, 12 de agosto de 2015

Partir



A los que huyeron...



Partir...
El azul viaja fuera del tiempo
y algo se divide en dos mitades
tras rajar, tras separar una parte
de un todo.
Ponerse en camino
con la urgencia de
rodear ciudades para dar un paso.
El futuro es ahora
y las vidas que he tenido 
se amontonan en mí.
Siento vértigo al caminar entre tanta gente
sin la certeza de lo que he dejado atrás.
Escucho el rumor de la herida en los ríos,
el pasado late en mi interior
como un segundo corazón
al que le falta el aire.
A veces pienso como un piano desafinado
y mis palabras caen al mundo
como caen los árboles 
bajo la transparencia salvaje de la tormenta.
Ya sólo persiste la memoria donde 
el poema estuvo ardiendo.
Avanza la vida
en esa grieta entre el algodón 
y la fría zona del pecho.
Avanza despacio y
algo se queda fuera, 
tras dejar la luna atrás,
mientras escucho esa voz en "off" que me dice:
-¡Ahora estás solo contra el mundo!-
y siento su desproporcionada batalla.


viernes, 26 de junio de 2015

Sobre tiempos verbales


amar(te):

Primera persona singular
del futuro perfecto
de vivir.

domingo, 14 de junio de 2015

Feria del libro


















-Escribir un poema es intentar desatarse,
adivinar en qué mano está la moneda

-dije yo-. Tú mirabas
el sol igual que un fuego encima de la isla
y yo dije: -La poesía empieza
cuando ya has olvidado qué es lo que te asustaba
pero aún tienes miedo.

Yo veía
las torres blancas. Tú dijiste: -Es raro,
nos gustaría huir
pero nadie nos sigue.


Junto al agua,
partiendo nuestras vidas,
cortándonos las manos al coger los cristales,
tú dijiste: -La poesía es todo
lo que hay entre un disparo y el animal herido.

Parecías
tan lejos, tan a salvo
de ti y de mí;
distinta igual que siempre,
rota y vuelta a armar de una manera nueva.

El sol se fue. La noche
se acercaba y yo dije: -¿Recuerdas que jugábamos
a poner nuestros años
al lado de la Historia? Por ejemplo:
aprobaste Latín y Armstrong llegó a la luna...
Y tú dijiste: -El fuego
                                           de los días,
                                                                   la suma
de las horas,
las letras de "Armstrong llegó a la luna"...

Estábamos tan solos,
tan cansados,
como perros perdidos en medio de la lluvia,
como hombres mirando la noche desde una casa vacía.

Vi las últimas luces de la costa y el cielo
extraño encima de la playa. -A veces
-dije- no hay más que eso
y algún sitio donde ir pero ningún sitio donde quedarte
y palabras que son las piezas del abismo
y recuerdos igual que disparos en una diana.


Luego llegó la luz, el ruido azul
de la mañana,
mientras tú decías:
-Te di mi corazón y quisiste mis sueños,
te di mis sueños pero quisiste mi esperanza.
y yo dije: -Sí, es eso. Eso es todo:
una sola mujer y un millón de maneras de perderla.

Me miraste. Dijiste: -¿Y después? Y yo dije:
-Nada. Después no hay nada.
Después de eso
tenemos que estar juntos para siempre.


Nos quedamos callados,
junto al agua,
mientras la luz rompía el orden de la noche,
mientras el mar se estrellaba contra los nombres de las ciudades.
Mirando el sol sobre las torres blancas.
Cada uno observando su corazón moverse
lo mismo que un pez rojo en la oscuridad de un río.

La sombra de las torres se parecía a mi vida.

Cada uno protegido por su propio dolor,
como ángeles mirando una tormenta desde el fondo del cielo.


De "Todos nosotros" 1998 -BENJAMÍN PRADO


Benjamín Prado:

Ahora que se ha terminado la feria del libro sólo puedo decirte que fui el primero. Esperé diez minutos en la caseta de la Editorial Visor. Sentí en la piel el instante como el momento anterior de un todo. Luego apareciste y me hubiese gustado decirte que escucho el rugido de un león en tus poemas, que el fuego se parece a la tinta con la que escribes y que los ojos me arden bajo la potente luz de tus palabras, me hubieses gustado preguntarte cómo se puede ver en la oscuridad, cómo se descifran los códigos secretos que las palabras envuelven, cómo se puede ser más fuerte que el olvido, y sin embargo, sólo pude sonreír cuando me firmaste "Marea humana" . Te dije que Ecuador era mi favorito, tú fuiste agradable, me contaste algo sobre añadir nuevos poemas y reeditar, y con tus palabras sólo pude constatar una cosa: eres de carne y hueso. 

Recordaré esta feria del libro: el olor a papel, mi bici, la lectura en un jardín de primavera, buscar mi paraíso en el reverso de la caseta 85, volver atrás y pensar hacia delante, despeinar la zona, disfrutar de la ansiedad de la tarde, sentir el poema y el esplendor de su abrazo, suspirar.