sábado, 1 de junio de 2013

Poema a motor

                                                                                         Robada a Camilla Marrese

A veces soy nadador oculto 
que huye contra la corriente de la muerte,
el que le raja las venas a la noche
para provocar hemorragias de luz.
...
A veces me sube la fiebre,
y el mercurio de colores
se derrama 
en los arenales de mi frente,
y me someto a la primavera 
para salvarme 
de la neumonía general en la que habito.
...
A veces mi madre 
es un ferry de cercanías  
que me mece para que no llore.
Y algunas mañanas
me escribe haikus en las ventanillas
y resolvemos jeroglíficos de hojalata.
...
A veces consumo 
dosis de vida: estupefacientes
contra el silencio del mundo
y la espesura triste de las horas.
...
A veces, aunque tenga frío,
 hace sol,
y sólo necesito tu chaqueta de lana,
mis cartas de navegación, 
un tanque de gasolina
y que mis magulladas manos
arranquen el motor de este barco
que cruza el mar
para naufragar en ti:
ese verso que no se escribe nunca.

domingo, 19 de mayo de 2013

Nostálgico

                                                                         
La nostalgia es observar el ocaso
hundiéndose al oeste de la ciudad
y llorar entre el hormigón de los edificios
herido por la picadura de nadie,
con las rodillas abrazadas
al epicentro del vacío. 

La nostalgia es caminar
por la ininterrunpida oxidación de la Gran Vía,
como un condenado al silencio, 
mientras el tráfico ilumina la noche
limitando los contornos
de una herida oscura.

La nostalgia es el esquivo reflejo 
de escaparates cerrados.
El césped estéril
de la primavera que piso.
El descontrolado vértigo de la luna:
cementerio de perros muertos, vagabundos y putas.

La nostalgia es un territorio 
de demonios luminosos,
una novela de Murakami, una canción, unos fideos fríos, 
un pasaje al invierno: invisible destino 
para matar el hambre.

La nostalgia es un mundo subterráneo,
un remolino de gritos extinguidos,
un estornudo asmático: dolor y náusea
de codos, zapatos y puertas
trazando las líneas de la fatiga.

La nostalgia es el camino de vuelta:
incondicional refugio de la muerte,
desolada residencia del lenguaje que asfixia,
cuando las palabras queman
y el poema arde.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Hablar solos - Andrés Neuman


                                                                     Robada a pedrolobito

(...)Diviértete, ¿me oyes?, cuesta mucho trabajo divertirse, y ten paciencia, no demasiada, y cuídate como si supieras que no siempre vas a ser joven, aunque no vas a saberlo y está bien, y que siempre haya sexo, y que los hijos vengan tarde, si vienen, y ve a la playa en invierno, en invierno es mejor, ya vas a ver, me duele la cabeza pero me siento bien, no sé como decirlo, y que de vez en cuando viajes solo, y que no te enamores todo el tiempo, y sé coqueto, ¿ me oyes?, los hombres que no son coquetos tienen miedo de ser maricones, y si eres maricón, sé un hombre, en fin los consejos sirven de poco, si no estás de acuerdo no los escuchas, y si ya estás de acuerdo no los necesitas, nunca confíes en los consejos, hijo,  un agente de viajes recomienda lugares a los que nunca va, me vas a querer más cuando envejezcas, pensé en mi padre en cuanto nos bajamos del camión, el verdadero amor por los padres es póstumo, perdóname por eso, ya me siento orgulloso de lo que vas a hacer, me encanto como cuentas las horas con los dedos cuando pones el despertador, ¿o te crees que no te veo?, lo haces a escondidas, por debajo de la manta, para que yo no sepa que te cuesta hacer la suma, voy a pedirte un favor, pase lo que pase, por muchos años que tengas, no dejes de contar las horas con los dedos, prométemelo, pulpo. 

Andres Neuman-Hablar solos


Tres voces, dos triángulos, una misma historia conforman esta road movie: el último viaje de un padre enfermo y con dudas en la memoria, y su hijo de diez años, mientras Elena, acosada por la idea de la pérdida, se embarca en una aventura capaz de rebasar los límites morales.

Crudeza, ternura, perversión y duelo son los ingredientes de otra gran libro, un ejercicio de estilo impecable, un texto ambicioso cargado de sensibilidad de uno de los mejores autores actuales. Andrés Neuman: un grande de literatura, elogiado por Bolaño y reconocido por la crítica como uno de las más prestigioso narradores actuales, y para mí, incuestionablemente, un imprescindible.

domingo, 12 de mayo de 2013

Espantapájaros -Oliverio Girondo


Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar entre las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos a nado de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar África, llorando. Llorar como un cucuy, como un cocodrilo...si es verdad que los cucuis y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

OLIVERIO GIRONDO - Espantapájaros -  Buenos Aires 1932.


Debido a la realización de una apuesta se comprometió a vender 5000 ejemplares; por lo que, alquiló un local  con chicas deslumbrantes para la venta de su libro y una carroza funeraria tirada por 6 caballos transportando un espantapájaros con monóculo, chistera y pipa.  El libro se agotó en un mes.

Oliverio Girondo practicaba la risoterapia poética, pura energía capaz de despertar a los muertos.  Porque hasta para llorar hay que tener  estilo.  
Por cierto,  ¿No os recuerda a un conocido actor español?

martes, 30 de abril de 2013

POEMA DE CRISTAL



Y buscaré
 restos de tu boca
 en insolentes noches,
entre vagabundos de nostalgia,
 oscuros callejones 
y suburbios del recuerdo.
Y dejaré el destello de mis ojos 
y la costra de mi saliva,
como pedazos de pan,
por esta ciudad hambrienta.
Y poblaré de sueños tus ausencias,
lacradas de dolor
mientras se apagan
 cigarrillos en el alma.
Para encontrar tu pista,
para seguir tus pasos,
en los charcos, en las aceras,
persiguiendo tu nombre
que araña el día.
Y sólo nos separa la distancia: 
varios kilómetros de un espejo,
mi destino y tu origen,
reflejados ahora

sábado, 20 de abril de 2013

Crujido -PRINCESA INCA


Volverán las oscuras golondrinas
y los martes de sangre,
la boca equiparada a un dolor,
la tez extraña y perseguida,
el monstruo en la mejilla y en el fondo de los ojos,
tres mil golpes con la forma de una noche errática,
tres mil golpes para la mujer y su sexo,

volverán las oscuras golondrinas,
y las madrugadas de hambre,
y los laberintos ausentes,

volverán las retinas extasiadas de joderse,
los huesos frágiles,
los viajes lejanísimos,
la autoridad de las palabras,
el océano de crímenes,
la bola del mundo en las manos blancas,
las uñas mordidas,
la estancia cuadrada y sucia,
el desorden en el estómago,
el vidrio en las lágrimas largas,

volverán los robots del corazón hermético, censurado,
intolerable, vencido, ausente de sí,
volverán besos y errores de guillotina,
armarios que atrapan el latir de las venas,
enormes silencios, vaciados túneles en la lengua y el alma,

volverán las oscuras golondrinas retomando la muerte para mí,
Medea incorregible yo, temblorosa, rara, astuta, inútil
  sentenciada, colérica
equivocando una y mil veces el sitio y la hora,
el nombre y la piel,
la quimera y la prisa, los ojos y el origen,

porque volverán, volverán las oscuras golondrinas...

Volverán.

Volveran las oscuras golondrinas- Princesa Inca (Crujido)

*La princesa Inca ha vuelto para ocupar un espacio en mis estantes interiores, suelo alternar su letras con versos de Pizarnik y Cohen. Sus poemas son trozos de cristal que mutilan, se incrustan por dentro en las noches largas. 

Siento tu crujido, mi alma es tuya cuando grito tus palabras. Gracias por escribirme, Princesa Inca, gracias por compartir poesía y vida.

sábado, 13 de abril de 2013

Mientras tanto...


                                                       Robada a:   skippedheartbeats

Sé que algún día volverá la luz a mis noches oscuras, y una tormenta tibia, como los besos de felpa, a mis sábanas; sé que arreglarán el ascensor que sube a tu boca, que te haré fotografías desnuda, a escondidas, mientras duermes; sé que veremos juntos como renacen las hojas de los árboles: a veces sueño que compramos un cactus nuevo. Sé que tu ropa interior sería un paisaje bonito sobre el linóleo, que la luz le sienta bien a tu piel porque eres preciosa.

Pero mientras tanto, mientras los días se alejan de aquel domingo en el que la vida nos dejó callados, beber vino y comprar fresas en un Lidl es lo más cerca del amor que he estado últimamente; y por las mañanas, mientras miro al cielo para buscar un poco de primavera, sólo encuentro cuervos sobre los postes eléctricos, y antenas, y cisnes metálicos bajo este cielo de corbatas. Y corro entre el gris de los edificios, entre tipos grises, vestidos con gabardinas ( igual que Momo) sacando algo de efectivo en un cajero del tiempo. Y los días están llenos de números, carteles luminosos, duchas de agua fría que te dejan el cuerpo helado. Y subo al tren, ya sabes: toda esa mierda del tren que solía contarte; y viajo entre puntos suspensivos que intercalan la realidad desdoblada con espejos eléctricos: esos falsos escaparates de cristal que la gente empaña con los dedos; y mientras tanto intento derrotar a esta dichosa ciudad con poesía, llorando tímidamente,  tras leer a Cohen, a Bukowski, o esos poemas  de la Princesa Inca en los que solía encerrarme, ¿te acuerdas?: "a los vagos,a los idiotas, a los débiles, raros, a los que atravesamos cada día el túnel agarrados aunque sea a las paredes negras", para todos aquellos para los que la vida pasa demasiado deprisa, no existe locura sino gente que sueña despierta.

Y vivir es una fórmula matemática exacta cuyo resultado es cero, el guión escrito de una teleserie que se repite: derrota tras derrota, paliza tras paliza, muerte tras muerte en este sofá desolado.  Y escribo, para viajar lejos de mí, cosas que nadie entiende, ni siquiera yo; y dejo mis palabras perdidas en el aire, para que ese repetidor que pusiste en la luna sintonice con mi alma, y se me cierran los ojos mientras la vida pesa y el tiempo pasa, mientras tanto, mientras tanto...