sábado, 1 de junio de 2013

Poema a motor

                                                                                         Robada a Camilla Marrese

A veces soy nadador oculto 
que huye contra la corriente de la muerte,
el que le raja las venas a la noche
para provocar hemorragias de luz.
...
A veces me sube la fiebre,
y el mercurio de colores
se derrama 
en los arenales de mi frente,
y me someto a la primavera 
para salvarme 
de la neumonía general en la que habito.
...
A veces mi madre 
es un ferry de cercanías  
que me mece para que no llore.
Y algunas mañanas
me escribe haikus en las ventanillas
y resolvemos jeroglíficos de hojalata.
...
A veces consumo 
dosis de vida: estupefacientes
contra el silencio del mundo
y la espesura triste de las horas.
...
A veces, aunque tenga frío,
 hace sol,
y sólo necesito tu chaqueta de lana,
mis cartas de navegación, 
un tanque de gasolina
y que mis magulladas manos
arranquen el motor de este barco
que cruza el mar
para naufragar en ti:
ese verso que no se escribe nunca.

10 comentarios:

  1. Agarrate a esos a veces, yo lo hago sabes, porque sino iriamos a la deriva y que mejor que naufragar en la poesía.
    Tienes suerte de tener a esa madre que te acuna y la chaqueta de lana, y que la primavera vaya dejando algo de soosiego al verano. A veces me convertiria en una covarde. Pero sólo a veces dejo a la esperanza que me devuleva la valentía.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. No creas que tengo tantas cosas, sólo es poesía.

    No dejes de ser valiente.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. A veces los proyectos de doradas, azules, pequeñas, alegrías se derrumban envueltos en un burka desteñido, la lluvia apaga la fiebre y nos devuelve sobrios al hormigón, las averías eléctricas y al vidrio y sus puntitos blancos (casi invisibles). Entonces, cambia la stación y echamos de menos entonces la bendita rutina, el misticismo de doblar, de barrer, de desayunar, de cenar, de quitar del fregadero pequeñas inmundicias. Son las pequeñas inmundicias, las espinas escondidas en todas esas horas masticadas en salas de espera; es gracias al silencio sólido y atroz que nos mantendremos despiertos, que seremos mejores, caminando inacabados al borde de los blancos acantilados.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querido Dean Moriarty.

      Buscaré destellos de vida en los charcos. Esteré despierto bajo las chispas de los cohetes que brillan. Encontraré mi hogar en los acantilados...

      Eliminar
  4. No es necesario mucho para sostenerse, pero que lo que tengas sea fuerte, esté cuidado, y sobre todos sepas encontrarlo en la tormenta.

    La verdad, es para mi un placer que me hayas escrito. No conocía tu blog, y después de bucear un rato, me parece un lugar especial al que volveré a menudo.

    Gracias por escribirme, y si decides pasarte, será un regalo para mi.

    Cuídate.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti por intervenir en este pequeño espacio.

      ¿Sabes qué? Tus comentarios siempre me han parecido sinceros y sensatos.

      Me pasaré.

      Eliminar
  5. Me encanta, tenes un talento increíble para esto. No lo desaproveches.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sólo soy un aficionado que necesita encontrarse cada noche con las palabras...

      Eliminar
  6. Respuestas
    1. Un corte profundo a la altura del alma...

      Eliminar