jueves, 3 de enero de 2019

2019



A los que recuerdan la primera vez, a los que no olvidan.
A los que encontraron una sonrisa en el lenguaje.
A los imprudentes. A los sensatos. A los imprudentemente sensatos.
A los que entienden que no es la espina lo último que recuerda el viento de la rosa.
A los que, igual que Rimbaud, perdieron la vida en reinventarse.
A los que leen poemas incluso a oscuras.
A los que saben de botánica.
A los que hallaron la virtud en la vocación cromática del gris.
A los que han conseguido extraer de su percepción una versión distorsionada de la libertad.
A todas aquellas de las que habla el poema: madres, mujeres, hijas, hermanas,  compañeras.
A los que no necesitan palabras para comunicar, ni manos para tocar.
A los que han conseguido ser atravesados por la palabra “ahora”.
A los que todavía se detienen a contemplar la luna.
A los que están, a los que quieren estar pero aún no son.
A los que caminan solos por la sequía del océano. A los que la multitud les acompaña.
A los que tienen heridas en las manos pero siguen llamando a puertas vacías.
A los que fueron mordidos por el dolor y han conseguido levantarse.
A los que acarician, besan, sienten.
A los que andan sigilosamente por el acantilado y a los que vuelan hacia el cosmos.
A los que encontraron en la perseverancia una forma de desplazar los muros.
A los que saben mirar de cerca, o de lejos, pero conservan en los ojos esa expresión de asombro y curiosidad.
A los que han llegado hasta aquí, como si persiguiesen a un río, y saben que no hay corriente que quede por detrás.
A ti, porque no existe oscuridad que pueda cegar tu destino.
A todos los que van a jugar al 19 para que reciban, al menos, algo de aquello por lo que van a apostar.

martes, 20 de noviembre de 2018

Robot


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Foto: Viansullivan

Soy un robot, viajo por el universo, con el piloto automático a la velocidad del sonido, dependiendo de la urgencia y la gravedad. 
He sido programado para alcanzar las estrellas y tomo mis decisiones haciendo cálculos matemáticos.
Intento poner la luz de las galaxias sobre las cosas que miro.
Encuentro en el plástico, las fábricas y el humo el estímulo que me emociona.
Estoy configurado en modo silencioso y, aunque no tengo voz, me expreso en Twitter. 
Me sintonizaron para habitar en los territorios de la desmemoria, la insensibilidad y el impulso. 
Cuando hay lluvia de asteroides, extiendo mis alas.
Me alimento de antioxidantes y mis arterias están construido con tornillos, turbinas y hélices. 
Tengo el corazón metálico y los pulmones de acero. 
He visto Metrópolis, El Mago de Oz y Blade Runner pero, a pesar de todo,
no hay película sobre el futuro
en la que viviría.

viernes, 22 de junio de 2018

Tres Olivos

NYC COMMUTERS
Alineados, simétricos
bajo la luz estancada del vestíbulo
se precipitan contra el cristal
para cruzar al otro lado.
La ciudad se desvanece entre sus límites
y ejércitos de zapatos
en la urgente necesidad
de anclarse a la existencia
intentan no quedar atrapados
en los márgenes del tiempo.
Con los corazones intactos
como estatuas que pierden el bronce
la multitud embarca.
Luego la velocidad
se refugia en los túneles
y los vagones tiemblan violentos
como caballos sin dueño
dejando atrás letreros encendidos,
mensajes escritos
en las profundidades del lenguaje
advirtiendo la llegada de un nuevo tren
que intentarás alcanzar
antes de que la vida
cierre sus puertas
sin que nadie te espere.

sábado, 19 de mayo de 2018

Conversación padre-hijo al final del verano

callme
Conocerás el otoño, verás nevar,
algo parecido a una familia crecerá contigo.
No sufrirás más de lo necesario
aunque sentirás
el lenguaje de la muerte
en unas manos sin firmeza.
La fortuna se hará patente
el día en el que el amor
baile para ti.
Sentirás en la piel
los aviones, las sirenas, el tráfico
mientras te abraza un cuerpo desnudo.
Encontrarás en los libros
ese atardecer que nunca
dejará de conmoverte.
Lograrás transformar calles decadentes
en paisajes idílicos
como quien silencia consignas
que oscurecen la verdad.
Hallarás la forma de reírte ti mismo
pero también te autocompadecerás con eslóganes
que no te representen.
Habrá heridas e historias
escritas bajo tus cicatrices.
Vivirás como si fuese la última vez
o, tal vez, dejarás todo para otro día
pero existirá una noche
en la que te despertarás
en medio de una emboscada
y mientras te alejas del sueño
-con el corazón
igual que un jinete que galopa huyendo-
sentirás la necesidad de
no darte por vencido
antes de que la realidad
amenace con consumirte
sin descubrir todo aquello
que todavía ignoras de ti.

Aeronáutica


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Escuchas las advertencias de la azafata
pensando en que la luna
escogió este
entre todos los días
para despertar a sus leones.
Tú que conmovido
mirabas hacia arriba
y en el azar de tu conciencia
cruzaba el veneno de los aviones
como una tachadura en el paraíso.
Ahora observas al mundo
con ojos gigante.
Desde ahí arriba
el cielo es la luz derramada
de un animal herido.
Cruzan en su escalofrío
paisajes pálidos
como reversibles preocupaciones
intentando vencer al olvido
y también ciudades
como selvas de arterias luminosas.
Parece no existir ancla
que pueda detener ese horizonte.
Luego, tras un giro inesperado
que dura apenas
un instante en tu estómago,
se anuncia el aterrizaje.
“Tranquilo” -te dice
y en su voz se sostiene el paisaje
como si existiese una fuerza
nacida en el fondo del tiempo.
Y aprietas tu cabeza
contra su hombro
para que con su electricidad
-esa lámpara
que llena de luz
las habitaciones oscuras-
se alejen tus sombras.
Los senderos eléctricos
en la desembocadura del rio
terminan de acercarse a tu destino
mientras piensas que
lo poco que sabes
de ingeniería aeronáutica
tal vez te lo ensañaron los aviones
que gobiernan sus manos.
Después de este viaje
dejarás de ser el mismo.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cuando pienso en Madrid

Amo y odio esta ciudad al mismo tiempo
y sé que jamás terminaré de cruzar sus fronteras.
SI acabas de llegar serás un sauce perdido
pero sentirás que perteneces a este bosque.
Madrid es el asfalto sediento. La distancia que se aleja frente a ti.
Madrid es la tormenta que disparan los relojes.
El verano de nieve, los zapatos calados,
 el aire suspendido en mis pulmones.
Madrid es mi andén desnudo, tu mar de cristales rotos,
el mismo predicado para todos los sujetos.
Madrid es la traducción del lenguaje de grises
que describen los charcos al dialecto de la luna.
Madrid es una película de Ken Loach, un poema de Ángel González,
una canción de los Doors.
Madrid es una historia sin estructura, un relato sin protagonista.
Madrid es la amistad sin causa y su ceguera desmedida.
Madrid está en el bronce de las estatuas, en el cristal de tus ventanas,
 en los árboles en flor.
Madrid es la profesión del viento,
el destello de la luz, una presencia en cada plaza.
Madrid es nuestra historia de amor,
aquí te conocí,
cada uno de tus pasos
son tatuajes en mi piel.

martes, 2 de mayo de 2017

Elipsis del amor


Eres una elipsis. Dos razones para una misma causa.
Un accidente en la serpenteante carretera entre tú y yo.
Eres un relámpago en la montaña. La voz amplificada del corazón.
El reflejo del río en la memoria. El genio que derrota al hombre.
Eres la caja fuerte que rescata el buceador en el fondo del mar.
El frío ahogado en sus cenizas.
Eres la tristeza de Pessoa, el haiku de Basho, un poema de Yeats.
Eres el acantilado, la cadencia del verso, la metáfora de la luz.
Eres el adiós del tren, la frontera de la ausencia, las alas del instante.

Eres todo aquello sobre lo que podría escribir
pero que jamás necesitaría ser contado.