viernes, 22 de junio de 2018

Tres Olivos

NYC COMMUTERS
Alineados, simétricos
bajo la luz estancada del vestíbulo
se precipitan contra el cristal
para cruzar al otro lado.
La ciudad se desvanece entre sus límites
y ejércitos de zapatos
en la urgente necesidad
de anclarse a la existencia
intentan no quedar atrapados
en los márgenes del tiempo.
Con los corazones intactos
como estatuas que pierden el bronce
la multitud embarca.
Luego la velocidad
se refugia en los túneles
y los vagones tiemblan violentos
como caballos sin dueño
dejando atrás letreros encendidos,
mensajes escritos
en las profundidades del lenguaje
advirtiendo la llegada de un nuevo tren
que intentarás alcanzar
antes de que la vida
cierre sus puertas
sin que nadie te espere.

sábado, 19 de mayo de 2018

Conversación padre-hijo al final del verano

callme
Conocerás el otoño, verás nevar,
algo parecido a una familia crecerá contigo.
No sufrirás más de lo necesario
aunque sentirás
el lenguaje de la muerte
en unas manos sin firmeza.
La fortuna se hará patente
el día en el que el amor
baile para ti.
Sentirás en la piel
los aviones, las sirenas, el tráfico
mientras te abraza un cuerpo desnudo.
Encontrarás en los libros
ese atardecer que nunca
dejará de conmoverte.
Lograrás transformar calles decadentes
en paisajes idílicos
como quien silencia consignas
que oscurecen la verdad.
Hallarás la forma de reírte ti mismo
pero también te autocompadecerás con eslóganes
que no te representen.
Habrá heridas e historias
escritas bajo tus cicatrices.
Vivirás como si fuese la última vez
o, tal vez, dejarás todo para otro día
pero existirá una noche
en la que te despertarás
en medio de una emboscada
y mientras te alejas del sueño
-con el corazón
igual que un jinete que galopa huyendo-
sentirás la necesidad de
no darte por vencido
antes de que la realidad
amenace con consumirte
sin descubrir todo aquello
que todavía ignoras de ti.

Aeronáutica


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Escuchas las advertencias de la azafata
pensando en que la luna
escogió este
entre todos los días
para despertar a sus leones.
Tú que conmovido
mirabas hacia arriba
y en el azar de tu conciencia
cruzaba el veneno de los aviones
como una tachadura en el paraíso.
Ahora observas al mundo
con ojos gigante.
Desde ahí arriba
el cielo es la luz derramada
de un animal herido.
Cruzan en su escalofrío
paisajes pálidos
como reversibles preocupaciones
intentando vencer al olvido
y también ciudades
como selvas de arterias luminosas.
Parece no existir ancla
que pueda detener ese horizonte.
Luego, tras un giro inesperado
que dura apenas
un instante en tu estómago,
se anuncia el aterrizaje.
“Tranquilo” -te dice
y en su voz se sostiene el paisaje
como si existiese una fuerza
nacida en el fondo del tiempo.
Y aprietas tu cabeza
contra su hombro
para que con su electricidad
-esa lámpara
que llena de luz
las habitaciones oscuras-
se alejen tus sombras.
Los senderos eléctricos
en la desembocadura del rio
terminan de acercarse a tu destino
mientras piensas que
lo poco que sabes
de ingeniería aeronáutica
tal vez te lo ensañaron los aviones
que gobiernan sus manos.
Después de este viaje
dejarás de ser el mismo.

sábado, 20 de mayo de 2017

Cuando pienso en Madrid

Amo y odio esta ciudad al mismo tiempo
y sé que jamás terminaré de cruzar sus fronteras.
SI acabas de llegar serás un sauce perdido
pero sentirás que perteneces a este bosque.
Madrid es el asfalto sediento. La distancia que se aleja frente a ti.
Madrid es la tormenta que disparan los relojes.
El verano de nieve, los zapatos calados,
 el aire suspendido en mis pulmones.
Madrid es mi andén desnudo, tu mar de cristales rotos,
el mismo predicado para todos los sujetos.
Madrid es la traducción del lenguaje de grises
que describen los charcos al dialecto de la luna.
Madrid es una película de Ken Loach, un poema de Ángel González,
una canción de los Doors.
Madrid es una historia sin estructura, un relato sin protagonista.
Madrid es la amistad sin causa y su ceguera desmedida.
Madrid está en el bronce de las estatuas, en el cristal de tus ventanas,
 en los árboles en flor.
Madrid es la profesión del viento,
el destello de la luz, una presencia en cada plaza.
Madrid es nuestra historia de amor,
aquí te conocí,
cada uno de tus pasos
son tatuajes en mi piel.

martes, 2 de mayo de 2017

Elipsis del amor


Eres una elipsis. Dos razones para una misma causa.
Un accidente en la serpenteante carretera entre tú y yo.
Eres un relámpago en la montaña. La voz amplificada del corazón.
El reflejo del río en la memoria. El genio que derrota al hombre.
Eres la caja fuerte que rescata el buceador en el fondo del mar.
El frío ahogado en sus cenizas.
Eres la tristeza de Pessoa, el haiku de Basho, un poema de Yeats.
Eres el acantilado, la cadencia del verso, la metáfora de la luz.
Eres el adiós del tren, la frontera de la ausencia, las alas del instante.

Eres todo aquello sobre lo que podría escribir
pero que jamás necesitaría ser contado.

viernes, 17 de marzo de 2017

Sobre formas de vencer al tiempo

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 Subir escaleras, coger resfriados, aceptar las asimetrías en los espejos
Comprender que las respuestas viajan en dirección contraria a los recuerdos
Pasar las horas atando palabras con nudos marineros
Sentir que el invierno se queda sin aliento y
ver, cada año, cómo se desflorecen los magnolios.
Existen más de cuarenta maneras de vencer al tiempo.

domingo, 5 de febrero de 2017

Zona de confort

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Como el mar en un cuadro de Turner.
Como el beso de fuego en un fotograma velado.
Como la revolución de una ciudad remota.
Como el sol abriéndose paso entre los árboles.
Como la oscuridad líquida de los rostros anónimos.
Como los caballos que galopan en las novelas.
Como enfrentarse al miedo cerrando los ojos.
Como la melodía balsámica y la estación detenida.
Como los barcos absorbidos por el tragaluz del horizonte.
Como la nostalgia que se extiende en las ventanas.
Como el pensamiento vencido por el remolino oxidado.


Los relojes son agujas en carreteras vacías.