sábado, 20 de mayo de 2017

Cuando pienso en Madrid

Amo y odio esta ciudad al mismo tiempo
y sé que jamás terminaré de cruzar sus fronteras.
SI acabas de llegar serás un sauce perdido
pero sentirás que perteneces a este bosque.
Madrid es el asfalto sediento. La distancia que se aleja frente a ti.
Madrid es la tormenta que disparan los relojes.
El verano de nieve, los zapatos calados,
 el aire suspendido en mis pulmones.
Madrid es mi andén desnudo, tu mar de cristales rotos,
el mismo predicado para todos los sujetos.
Madrid es la traducción del lenguaje de grises
que describen los charcos al dialecto de la luna.
Madrid es una película de Ken Loach, un poema de Ángel González,
una canción de los Doors.
Madrid es una historia sin estructura, un relato sin protagonista.
Madrid es la amistad sin causa y su ceguera desmedida.
Madrid está en el bronce de las estatuas, en el cristal de tus ventanas,
 en los árboles en flor.
Madrid es la profesión del viento,
el destello de la luz, una presencia en cada plaza.
Madrid es nuestra historia de amor.
Aquí te conocí
y en cada esquina de mi cuerpo
están tatuados tus pasos.

martes, 2 de mayo de 2017

Elipsis del amor


Eres una elipsis. Dos razones para una misma causa.
Un accidente en la serpenteante carretera entre tú y yo.
Eres un relámpago en la montaña. La voz amplificada del corazón.
El reflejo del río en la memoria. El genio que derrota al hombre.
Eres la caja fuerte que rescata el buceador en el fondo del mar.
El frío ahogado en sus cenizas.
Eres la tristeza de Pessoa, el haiku de Basho, los versos de Yeats.
Eres el acantilado, la cadencia del verso, la metáfora de la luz.
Eres el adiós del tren, la frontera de la ausencia, las alas del instante.

Eres todo aquello sobre lo que podría escribir
pero que jamás necesitaría ser contado.

viernes, 17 de marzo de 2017

Sobre formas de vencer al tiempo

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 Subir escaleras, coger resfriados, aceptar las asimetrías en los espejos
Comprender que las respuestas viajan en dirección contraria a los recuerdos
Pasar las horas atando palabras con nudos marineros
Sentir que el invierno se queda sin aliento y
ver, cada año, cómo se desflorecen los magnolios.
Existen más de cuarenta maneras de vencer al tiempo.

domingo, 5 de febrero de 2017

Zona de confort

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Como el mar en un cuadro de Turner.
Como el beso de fuego en un fotograma velado.
Como la revolución de una ciudad remota.
Como el sol abriéndose paso entre los árboles.
Como la oscuridad líquida de los rostros anónimos.
Como los caballos que galopan en las novelas.
Como enfrentarse al miedo cerrando los ojos.
Como la melodía balsámica y la estación detenida.
Como los barcos absorbidos por el tragaluz del horizonte.
Como la nostalgia que se extiende en las ventanas.
Como el pensamiento vencido por el remolino oxidado.


Los relojes son agujas en carreteras vacías.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Poetry...



Me preguntaron: "¿Qué es para ti la poesía?"


Podría decir:

El otoño colándose entre los árboles,

una luz capaz de incendiar las oscuras paredes del mundo,

el horizonte doblándose en las retinas,

el susurro con el que mis dragones duermen,

un silencio que detiene a los fantasmas,

el color incandescente de las galaxias,

el rastro de sangre en la nieve con la que se excitan los lobos,

respirar y que el salitre del mar entre en los pulmones,

el olor a canela de una tarta de manzana recién hecha,

la verdad que se alcanza a ver cuando cierras los ojos,

el lenguaje de la lluvia,

el río bebiéndose tus desiertos,

el estribillo contagioso de una canción con la que acompasar la vida.


Y sin embargo dije:

"Despertar junto a alguien

y descubrir que la realidad

pueda ser más hermosa que los sueños".

lunes, 28 de noviembre de 2016

Mundo interior

Foto: http://elburlador.blogspot.com.es/

Hay un devenir de presagios,
un lenguaje en expansión
creado por instantes
que mueren y renacen
con la incertidumbre de saber
si existe ley física
que pueda explicar el mundo interior.
Existe el camino y la espesura de sus bosques.
Existe el oleaje contenido y la inundación del rompeolas,
el barco y la herida abierta del iceberg,
el buceador y su mundo submarino.
Soy soldado en mi propia emboscada,
el aterrizaje forzoso sin despegue,
el muro que impide escapar al fugitivo,
la inundación de la cosecha y las tormentas.
Soy mi servicio de inteligencia y el espía perdido en mis instalaciones.
Soy el grito de alarma y la voz que me tranquiliza,
el reloj y los rostros vencidos por el tiempo,
una ventana y la escarcha que no permite alcanzar mis paisajes.
Soy una pregunta y la infinitud de sus respuestas:
¿Son iguales los destellos del vaso cuando está vacío?
Soy la enfermedad incurable y su tratamiento,
la ceguera y los semáforos.
Soy Madrid y persigo todos los taxis que he perdido.
Soy todas aquellas vidas que han cruzado
por el paso de cebra de mi propia vida
y las que queden por cruzar.
Soy la hoja arrancada con el final de la novela,
la voz en off que me habla desde el futuro,
el dragón y sus incendios interiores,
el león vencido por su domador.
Soy el cristal y lo que no se ve en su reflejo.
Soy mi único lector
y el poema 
que no comprende
al que lo lee.

domingo, 13 de noviembre de 2016

De Bob Dylan para Leonard Cohen.

foto: www.morrisonhotelgallery.com

Querido hombre de la voz rota
consigue que se acabe esta noche
la luna nos mira con ojos tristes
más allá de las hojas congeladas
de los árboles embrujados de la memoria.
Quiero que el viento de la costa despeine las dudas,
el bosque ha dejado respuestas para mí en tus canciones.
Hoy bailaremos bajo un cielo de cipreses
moviendo las manos.
Querido hombre de la voz rota
el mar recorta mi horizonte, la arena rodea
 recuerdos que aún no he vivido.
Necesito olvidarme de todo esto hasta mañana
tócame otra canción
no existe dolor sin un verso que lo describa.
Querido hombre de la voz rota
consigue que la carretera se deshaga bajo mis pies
quiero encontrar el desvío con el que salir
de esta autopista hacia ninguna parte,
te seguiré por los cascabeles del tiempo.
El destinó plantó claveles en tu garganta,
la luz se ha desvanecido entre tus dedos,
las lágrimas que arranca esta armónica
ya recorren tus huellas
déjanos un último vals
no tengo sueño y quiero estar en cualquier parte.

 (Versión basada en Mr Tamboury man-Bob Dylan)