jueves, 29 de diciembre de 2011

LAVANDERÍA 2M12


Hace días que llueve plástico. Parece la consecución de un mensaje apocalíptico. Una hormigonera remueve catástrofes, terremotos financieros y cánceres de próstata. El año, tras ser linchado, como Gadafi, yace en una fría cama de hospital, respirando con dificultad atardeceres oxidados. Una multitud intenta salir del cuartel del ejército más numeroso formado por los pobres, los enfermos y los desesperados. Un río de sueños lánguidos me empuja hacia una muchedumbre de descalabrados.

La corriente nos arrastra en una única dirección, sin retorno. Me siento en la más absoluta de las soledades, cerca de todo, lejos de mi. Atravesamos algunas calles decoradas con luces doradas, entre edificios con chimeneas encendidas con billetes de mil. Veo algunas ventanas abiertas desde las que nos arrojan trozos de pavo y puré de patatas.

LA CORRIENTE se para. Una hilera de personas espera. Es la hora. Es mi turno. Entro en la lavandería que más entiende de olvidos. Me desnudo. Mi ropa está impregnada de la lluvia ácida del pesimismo. Su rumor persiste. El tambor de la lavadora vacía se va llenado de camisas con recuerdos descoloridos y agujeros en la historia. Pongo un poco de detergente. Enciendo el programa de prendas delicadas. El tambor empieza a girar. Es hora de reiniciar.

Todo lo bueno está por llegar.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Jirafas en mi pelo-Una vida de Rock 'n' Roll

"Mi personaje de cómic favorito es Silver Surfer del planetaa Zenn-La, heraldo de Galactus, devorador de mundos. Cuando traicionó a su amo para salvar a la humanidad, Galactus, lo exilió a la tierra. Silver siempre andaba salvando a la tierra pero lo único que quería de la humanidad es que lo aceptasen, pero en vez de eso lo odiaban y temían. Por fin acabó hartándose. Yo sabía como se sentía".


Bruce Paley, un tipo rebelde, de esos que no le gustan nada a las madres, decidió largarse de casa a los 17 años. Viajó en autostop por las carreteras de la América más profunda. En sus correrías por los senderos de la libertad, vivió de primera mano la transición del optimismo hippie hasta los inicios del punk más nihilista en los tumultuosos años 60 y 70. 


Amante de Kerouac, de los festivales de rock, de los futuros inciertos, soñó que un día el mundo podía cambiar, pero desencantado, un día fue absorbido por la sociedad. Pacifista, rebelde, adicto a las droga, inventó todo lo habido para librarse de Vietnan y lo consiguió, aunque no superó otros retos como entrar en Disneylandia bajo los efectos del LSD. Conoció por casualidad a los Panteras Negras  y a Jhonny Thunders de los Heartbreakers.


Una autobiografía gráfica( un genero poco común) , equilibrada, con anécdotas divertidas y momentos con un regusto amargo, sobre todo por lo letal de las drogas.


Agujas asesinas, encuentros alucinógenos, sexo, algo de música de los the who, the kinks o Small Faces y kilómetros por la autopista al estilo easy rider.


He disfrutado mucho de este viaje gráfico. 

domingo, 18 de diciembre de 2011

Heavy


Éste es su momento: con el estruendo de la guillotina del cierre del bar. Ahora que la fría sala de conferencias está vacía, como el cañón de un fusil, como el cuello de una botella de cerveza sin etiquetas. Ahora que los últimos, cuyas cabezas ruidosas y secas, llenas de nuevas dudas, están a punto de marcharse.


Extremadamente tímido. Nadie sabe cuando echó el cierre. Así es él, como el bar donde trabaja al empezar la madrugada. Dicen que fue su madre, por exceso de protección. Dicen que fue la excesiva obesidad lo que construyó su carácter huidizo.


Tiene un secreto. Todas las noches cuando el bar cierra, tras abastecerse en la tienda de la esquina, conduce hacia el mismo lugar. Frena. Aparca. Una verja metálica separa su coche de la pista de despegue en el aeropuerto. Miles de sentimientos intentan ser expulsados, elevándose de su cuerpo ahogado. Los donuts viajan atrancados con las lágrimas de su garganta, mientras crea estrategias para armarse de valor, para sentirse valiente. Una envolvente luz gigantesca se hace más pequeña...un poco más pequeña. Cuando mira hacia arriba, sólo existe en el cielo una pequeña y desgarradora herida blanca...


Está enamorado de ella, en silencio, desde el primer día que apareció pidiendo trabajo en el restaurante . Sufre alucinaciones constantemente, sueños en los que se convierte en héroe. Se la imagina yaciendo en el río como la Ofelia de Millais, cerca de la frontera de la muerte. Pero él siempre aparece a tiempo de salvar su vida.


Ella es demasiado bonita para mi-piensa muchas veces. Su novio es la viva imagen de Evan Dando, el cantante de los Lemonheads, y ante eso no puede competir. Pero un día ella está triste, y él ,decide con mucho esfuerzo arrancar de su alma las palabras -te llevo a casa-.


Ella va a su lado, y le observa con extrañeza cuando aparca el coche en el mismo lugar de siempre, al lado de la verja que separa su mundo, ahora compartido, de la pista de despegue. Él la mira de soslayo, con dos estanterías llenas de lágrimas en stock. Parece tener esa enfermedad en la que unos círculos negros, como si fuesen de carbón, envuelven su mirada cargada de bondad, demandando de forma innata protección.


Entonces sucede el milagro, un avión despega, la luz se hace. Ella le mira, entiende su lenguaje, descifra su mensaje, se acerca, se encuentra con sus ojos. Eres una gran persona-Le dice. Luego besa tiernamente sus labios, tan sólo dura dos segundos (los mejores dos segundos de su vida).


*Basado en la película Heavy. Una historia made in Sundance, tan triste como emotiva. Con Liv Tyler, Pruitt Taylor Vince y Evan Dando.

Frying Pan by Evan Dando on Grooveshark

YONI BISMULER FOREVER!-Rafael Coloma

Desde que la Rubia de Boston enseñó a Tarzán
a utilizar solamente el modo subjuntivo
la jungla se convirtió en una probabilidad
y el propio Yoni Bismuler en una contingencia.

¿Que ocurriría si las últimas 20 páginas finales de todos los cuentos desapareciesen en las bibliotecas? ¿Que ocurriría si un despiadado narrador finalizase de una forma peculiar todos los cuentos? Algo parecido ocurre en este libro mezcla de ilustración y poesía. Una combinación explosivamente mágica, auténtica.

Marginal, oscuro, impertinente, urbano, peligroso, una sátira del cuento y sus finales felices, una reinterpretación de personajes clásicos de la literatura y el cine.

 La bella durmiente adicta a las drogas. El arca de Noé hecho prostíbulo. Disney un negocio de compra venta. Hansel y Gretel muertos de un atracón tras comerse entera la casita de chocolate. La bruja acabando sus días en un asilo y el lobo arruinado. No hay tregua ni perdón, no hay personaje que pueda escapar de esta narración poéticamente destructiva, ni siquiera Schawarzenegger, tampoco el Dr No.

Me ha encantado.

sábado, 17 de diciembre de 2011

PAPI-Rita Indiana

"Allá donde el diablo botó la chancleta, o sea, en casa der culo, ésta entronado papi. Esta montaña-castillo-torre es la fuente de todo sufrimiento y felicidad aquí en la tierra y mundos adyacentes. Papi se hace más poderoso gracias a la energía emitida por todos los que desean un carro nuevo en el mundo. Los poderes de papi florecen cuando el espíritu de los deseantes vibra al máximo, haciendo que éstos les alquilen sus mujeres a los guachimanes y vendan por piezas a sus hijos para comprarse un carro en el Dealer de papi, adonde se le entrega la llave mágica con la que se puede volar, conseguir mujeres, y eventualmente, más llaves."

Rita Indiana es un exponente de la cultura caribeña más actual, y fenómeno de fans gracias a su grupo Rita Indiana & Los misterios. Yo, la descubrí en una entrevista en Página 2, ese programa tan interesante para gente que le gusta leer. Me llamó bastante la atención su personalidad, la fuerza de su carácter, y decidí comprar el libro cuando me enteré de que la historia es bastante autobiográfica. Según parece es un libro casi de culto, para modernos y no modernos en latinoamérica.

Tengo que decir después de leer Papi, que no he terminado de coger el punto a esta autora. Aturdido por sus infinitas enumeraciones, mareado entre tanta coma, "Papi", me ha producido casi las mismas alucinaciones que las provocadas a todo el que rodea al personaje.

"Papi tiene más de to que el tuyo, más fuerza que el tuyo, más pelo, más músculo, más dinero y más novias que el tuyo. Papi tiene más carros que el tuyo, más carros que el diablo, tantos carros que tiene que venderlos porque no le caben en su propia marquesina. Papi tiene carros que hablan y te dicen que te pongas el cinturón y que cierres la boca, en inglés, francés y otros idiomas,. Papi los maneja, uno diferente cada día, porque son tantos que tiene que repartírselos, uno por la mañana, otro por la tarde y otro por la noche, es decir, cada cuatro horas."


Contado en un estilo propio con cierta musicalidad, como un rap cargado de  spanglish y dialectos locales: un lenguaje de la calle imposible a veces de comprender y ajeno a todo norma lingüística.  Papi es el sarcasmo del triunfador del trópico, el éxito efímero del especulador, del mafioso, contado a retazos y digresiones que nacen en la ingenuidad de una niña que idolatra a su padre.

Aparece y desaparece como Jason y Freddy Krueger, aunque el Mesías nunca llega. Compra y vende "carros" de lujo, edificios enteros. Esta casado con muchas mujeres y es admirado hasta por el suelo que pisa. Pero este estereotipo de personajes entre tanto coche, novias y regalos suele terminar con dos tiros tatuados en la frente.

A veces brillante, a veces no tanto, a veces un laberinto de palabras desconcertante. Si no dominas el lenguaje de la calle al otro lado del charco, se hace algo difícil conectar con la historia.

martes, 6 de diciembre de 2011

Percebeiro

Hay percebes enormes,
del tamaño de la abundancia
en el diminuto mercado viejo.
¿A qué saben?- preguntó una voz de mujer extranjera-.


Alguien, entre la multitud de San Miguel, quiso decir:

"A la brisa húmeda encrespada,
a la espuma rabiosa, a la furia de sal.
A la espiral que bate la muerte blanca,
rugiendo
como el silbido de las gaitas que lloran,
excitadas en la tormenta.

A cuerpos amarrados, ahorcados, ahogados
en la frontera del limite y el movimiento.
A caracoles de dedos arrugados
y  brazos tatuados,
tensando, sin oxígeno
la cuerda de la vida.

A la naturaleza accidental,
a un cementerio de valientes que tienen miedo,
a escenarios de guerra para sentirse en paz,
a tu ausencia,
patria que nunca olvido,
también a ti."


Y sin embargo dijo:

A MAR.

Percebeiros (Sea Bites) 1280x720 from enpiedeguerra on Vimeo.

domingo, 4 de diciembre de 2011

La desgracia te salva de la desgracia....



Es de noche. Acabas de salir del restaurante donde trabajas tras limpiar una plancha grasienta. Durante el camino de vuelta mantienes una acalorada conversación interior. Ese tipo de conversación en la que el soplido de las digresiones hace girar los pensamientos, hacia la espiral de la autodestrucción. Tu corazón se abre ante las cosas tan horribles que llevas dentro, apiadándose de ti misma.

Me siento sucia-dices muy bajito-. Debería ir al dentista, casi no puedo masticar con esta muela partida. Ni siquiera tengo tiempo para coserme los botones del abrigo, ni dinero para comprar uno nuevo. No tengo i-pod, ni i-phone, ni nada que empiece por i-,  excepto i-deas para odiar. Mis zapatillas están rotas, los vaqueros descosidos. ¡Hace tanto que no me maquillo! ¿Y mis uñas? Mis uñas tienen el aspecto de una pared descascarillada...

Las puertas abiertas de tu corazón se cierran violentamente. La conversación se detiene. Has llegado a la calle donde vives, de madrugada. Un camión de bomberos es el primer contacto visual con la realidad de tu barrio. Hay un murmullo en el ambiente mezcla de conversaciones entrelazadas con el  mecánico sonido de los transmisores de la policía . Los tonos pálidos de la noche se iluminan de un color parpadeante. En las ventanas florecen pijamas de colores. Un ejército de vecinas con batas de guatiné y zapatillas de paño te reciben, junto con algún curioso que nadie sabe porqué está presente en la calle tan tarde. En sus caras se ve dibujado un rictus de empatía premeditadamente desmedida, como si realmente tuviesen que esconder cierta sensación de alivio. Las presunciones en voz alta, las conjeturas, las explicaciones innecesarias, las frases condicionales dan imagen y sonido a la desgracia ajena, maquillando la insolidaridad de aparente preocupación. Algunos de los vecinos incluso no parecen aparentar nada, como si estuviesen leyendo esas revistas en las que se encarecen los defectos de los famosos.

Dicen que acababan de enviar al niño a vivir con sus abuelos a China. Seguro que el incendio fue provocado por algún vecino, harto de que les vendieran litronas a esos yonquis que no dejan de hacer ruido-escuchas murmurar a alguien-.

Ajena a todos los acontecimientos, con la mirada perdida en el recorrido ascendente del humo, surgiendo de los cimientos de la pequeña tienda de ultramarinos de los Feng, sigues caminando.  Introduces la llave. La puerta de tu portal se abre . Durante unos segundos piensas que todo podría haber sido peor, que podría haber sido tu casa. Pero no lo es.

martes, 29 de noviembre de 2011

Recortes de mi vida-AUGUSTEN BURROUGHS

Los libros provocan sensaciones de toda naturaleza; algunos te dejan el corazón encogido, muchos te dejan un sabor deliciosamente dulce, otros te hunden y no puedes respirar. Este libro, aún siendo una historia trágica, ha conseguido no sólo provocarme alguna sonrisa, sino arrancarme mas de una carcajadas allí donde me he encontrase leyéndolo.

Un libro que tuve enorme éxito en USA. Estuvo en lo alta de las listas de los mas vendidos, y como no podía ser de otra manera, también fue llevado al cine. Un libro disparatado, un ataque de nervios testimonio de los cambios sociales de los 70. Escandaloso, obsceno, esperpéntico, ingenioso, corrosivo,trasgresor, escatológico a veces,divertido y real, autobiográfico.

Una versión sui generis de la adolescencia tipo el guardián entre el centeno contada en forma de comedia. Un viaje a la madurez, a la sexualidad, a la necesidad de adaptarse a los cambios del mundo. Está  narrado con tan cómica creatividad que te aleja de tan desdichado trasfondo y realidad.

Augusten Burroughs es hijo de un frío profesor universitario adicto al alcohol, y una aspirante a poeta encerrada en sí misma, con habituales crisis trastorno-depresivas.

"Su terapia incluía dibujar el numero cinco en cuanta superficie lisa encontrase, gritarle a todo el que se le pusiera por delante y reciclar el mobiliario del motel reduciéndolo a astillas. Incluso llegó a arrancar con sus casi inexistentes uñas trozos del techo insonorizado de su habitación y comérselas".


Tras estallar su mundo a los doce años con motivo de la separación de sus padres. Augusten se traslada a vivir a casa de los Finch. La disparatada familia del psiquiatra que atiende a su madre. Un hogar caótico, sin reglas, una microsociedad anárquica que desconoce las normas, una especie de psiquiátrico en el que se dan cabida toda clase de conductas psicóticas, un lugar gobernado por un antipsiquiatra que da alojamiento a sus enfermos, un espacio en el que puede ocurrir cualquier cosa.

En tal contexto y ante tal panorama. Augusten deja la escuela, para introducirse en un este lugar de altos y bajos, de felicidad y desdicha, de compañía y soledad, ecuánime ante todo y todos, el mundo a su alrededor es una locura dilatada a punto de resquebrajarse, un disparate negro que todo lo envuelve. Augusten parece el único cuerdo entre tanto demente, resistiendo, escribe una de las mas extrañas y turbadores adolescencias de la literatura

domingo, 20 de noviembre de 2011

Angel eyes..


¿Alguna vez te has dado cuenta de que estás cerca de perder tu mente? Caminas durante días, semanas, meses entre demonios luminosos que se extienden por las calles brillando. Te mueves entre la gente, entre cientos de cuerpos, miles de bocas que te gustaría besar para demostrar que sólo existe la suya. Nadie llega hasta ti, ni tú llegas hasta nadie; como si caminases sediento por la espuma de la superficie del mar.

 Buscas, reinventando su imagen, enmarañando tus conceptos, intentando alcanzar sus alas de primavera hasta que la encuentras, y lo que parecía imposible, se revela como lo mas fácil...

Una habitación, un foco de luz que ilumina el suelo blanco como un lago de seda, dejamos caer nuestra ropa formando un montículo parecido a un paisaje de otoño. Un paso hacia delante es la corta distancia que nos separa. Estamos desnudos, frente a frente, como cíclopes, formando millones de espejos paralelos que nos encierran.

Estiras tu brazo, recorres mi cara despacio con las yemas de tus dedos, transformando tu energía en la corriente eléctrica que me atraviesa. Luego extiendes tus alas y me transportas hacia tu ciudad, que intento memorizar muy lentamente mientras me pierdo por sus calles. Nuestros cuerpos se juntan, como engarzados, igual que las piezas del ensamblaje de un mecanismo extraño, obedeciendo únicamente a la señal de nuestras almas, que se besan lentamente.

Compartimos la tormenta de un profundo océano que de forma salvaje nos absorbe en espiral. Sin querer ni poder evitarlo, nos abandonamos a nuestros instintos hasta que la calma nos encuentra enroscados en una dirección cualquiera, hasta que la respiración deja de perder profundidad entre algas y arena, en la otra orilla.

Me despierta la lluvia, de madrugada, con sus agujas golpeando el silencio, como si fuesen explosiones procedentes de unos fuegos artificiales lejanos. Estás tumbada  de espaldas, con tu pelo revuelto. Pareces la única superviviente del naufragio. Eres un paisaje de invierno pintado por Turner. Llevas las venas de tu muñeca tatuadas del rojo de tus labios, los huesos de tu columna son como un río perfecto, cuya corriente transporta la embarcación de mi mirada hacia tu cuello, hacia el incendio de tu pelo en el que quiero morir soñando. Cierro los ojos, te arropo con mi cuerpo, y mi cabeza encaja perfectamente en la almohada de tu espalda.


Angel Eyes by Sting on Grooveshark

sábado, 19 de noviembre de 2011

La torre de Hanoi-Carlo Frabetti

Habitualmente, sólo reseño los libros que me han gustado. Todavía no sé si "la torre de Hanoi" me ha gustado. Lo que realmente sé es que ha burlado mis expectativas, engañándome durante bastante páginas, hasta que me he dado cuenta que realmente se trata de un libro experimental.

Al principio, concibes el libro bajo la etiqueta de los libros de misterios. Es decir, una integra a resolver, algún personaje misterioso, otro con capacidad intelectual extraordinaria al estilo Dan Brown, un escritor que utiliza la historia para su novela.

Acostumbrado a los procesos lógicos de esta clase de libros, esperando ese giro inesperado que no llegaba a producirse, la historia no expresaba demasiado. Entonces ocurre, y los ingredientes de la novela de misterio se ven trucados, se produce una manipulación invisible extraña, ajena a los procesos lógicos que nuestro cerebro selecciona para luego jerarquizar, y así tomar la decisión acerca de que información corresponde almacenar.

De repente te das cuenta de que realmente el libro cuestiona al lector, a su manera de leer. El argumento es sólo una escusa sin importancia para criticar nuestra aproximación a la lectura, lo que también puede extrapolarse a la vida, a lo previsible de nuestros modelos de conducta.

Una conjunción entre ciencia y literatura, un rompecabezas matemático llamado "La torre de hanoi" como hilo conductor, igual  que la serie de Fibonacci en el Codigo da Vinci.  La apertura de la cuarta dimensión en nuestras mentes para descubrir la cara oculta en la relación autor-lector, son algunos de los secretos fundamentales de este libro que recoge ingredientes de otros libros suyos, escritos por un matemático enamorado de la literatura o un escritor enamorado de las matemáticas...

" Durante unos minutos permanecí inmóvil en el sillón, incapaz de reaccionar, sobrecogido. El escritor no estaba incorporando mis aventuras( o desventuras, mas bien) a un libro en gestación: el libro ya había sido escrito y publicado, y era yo quien estaba adaptando mi propia vida a una trama preexistente. Todo( o casi todo) había sido un montaje; además que requería la complicidad de todas( o casi todas) las personas implicadas. Era la única explicación posible que en vez de aclarar, oscurecía aún mas mi atropellada historia". 



jueves, 17 de noviembre de 2011

Escrito en los cuerpos celestes del Retiro.



Creo que los parques y los mercados, forman parte de los circuitos imprescindible a trazar en las mapas de las ciudades que visito. Lejos de la geométrica y fugitiva vida de las calles, los parques representan el tiempo remansado, el reflejo circular de las estaciones. Un día leí que los parques son el centro, puesto que en ellos se consuma la fusión de contrarios que inevitablemente la ciudad neurótica sueña. Siendo así, el centro de Madrid es el Retiro. Allí, el extranjero se siente menos extraño y el residente mas descontextualizado.

Hacía tiempo que no caminaba por este universo paralelo a las prisas, tal vez porque un día sufrí un pequeño incidente. Un robo. Nada grave puesto que sólo llevaba un teléfono escacharrado y un libro. Ha pasado el tiempo y hoy el parque está lleno de ancianos con olor a loción de pino persiguiendo a sus nietos que corren en bicicletas de cuatro ruedas, mientras deportistas, turistas, artistas callejeros, malabaristas argentinos, parejas que se besan y se tocan frente a lectores ocasionales, encuentran un lugar perfecto para alejarse y desconectar por un rato del ritmo de la ciudad.

El lugar ( espacio- tiempo) imprescindible del Retiro es el palacio de Cristal en otoño. Allí, el Centro de arte Reina Sofía ha estirado sus brazos y ha extendido sus alas para albergar uno de los proyectos de mayor envergadura de Soledad Sevilla llamado "Escrito en los cuerpos celestes". Una instalación geométrica que investiga sobre las condiciones perceptivas de los sentidos.

La instalación es una estructura interior traslúcida de un denso azul, un esqueleto, una porosa caja con potencial vocación narrativa, una especie de filtro que traduce estímulos exteriores (la luz del otoño) en poesía. Algo parecido a una frontera donde los límites del lenguaje, son los límites de la mente.

A imagen y semejanza de un firmamento. Reproduce una constelación de herramientas sonoras, de signos de puntuación que introducen expresiones, pausas para respirar y coger aire, para hablar bajito o imprimir volumen y musicalidad.
Acentos, interrogaciones, exclamaciones, paréntesis, incluso asteriscos y guiones redirigiendo los pensamientos colaterales, forman parte de un observatorio astronómico mental, un cerebro gigante que fabrica el lenguaje, procesando y creando con la vida secreta de las palabras.
Estará en el retiro durante mucho tiempo. Una instalación increíblemente poética en un marco incomparable.
Foto: Antonio Lobo Mena

RYUICHI SAKAMOTO....en Madrid.


Con sus dedos reproduce el sonido de la intimidad sensorial. Es un poeta del viento. Su música aunque ajena a los escaparates transformados en tendencias, es una mezcla de tradición y modernidad que sólo puede etiquetarse bajo el estilo musical de la belleza. Atraviesa fronteras recitando poemas sin palabras. Representa el otoño mas rojo, el invierno mas helado, el nostálgico simulacro de los recuerdos, el movimiento de la lluvia, la brisa del mar, la sensualidad y el perfume de las cosas.

Un día leí, que de adolescente, durante el trayecto en tren cada mañana se distraía discerniendo cada sonido de los que escuchaba en el vagón: los carraspeos de los pasajeros, la vibración de las ventanas, el traqueteo de las vías, la peonza del tren. También llegó a decir que el sonido de un glaciar derritiéndose es el mas puro que existe.

Ha trabajado con muchas grandes como Bernardo Bertolucci, William Burroughs, David Bowie, Pedro Almodóvar o Iggy Pop. Antes de ayer tocó en Madrid. Su gira coincide con el libro de su biografía titulado "La música os hará libres. Apuntes de una vida."

Para mi, su música es el estímulo definitivo y evocador de la sensibilidad en estado puro.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

RECUERDOS DE LA LÍNEA DE FUEGO.



Algunos trabajos fueron duros. Recuerdo muchos: limpiando las engrasadas máquinas de una fábrica, desnudando y vistiendo camiones cargados de todo. Pero nunca olvidaré aquella etapa en la que me alisté como mercenario subcontratado en un ejército, como teleoperador, en un centro de recepción de llamadas.


Aquello fue una guerra de antemano perdida. Estábamos en la primera línea de fuego, en un lugar inmundo parecido a un sótano mal iluminado, que a duras penas cumplía la legislación de seguridad e higiene. Tenía una puerta gris enorme, como la de un garaje que separaba el cielo y el infierno, la frontera entra la vida y la muerte. Allí dentro, los lineales en los que trabajábamos eran como trincheras blancas, como una herida de carne y voces infectadas por el tedio, la miseria y el cólera contenido, quizá consecuencia del miedo. Las llamadas eran como obuses dirigidos a nuestras cabezas cuyas esquirlas provocaban la devastación de nuestras mentes.


Éramos un catálogo heterogéneo de soldados perdidos: amas de casa, tipos duros con formación académica e idiomas, estudiantes trasnochados, gente necesitada en busca de vocación, u otros cuyas circunstancias habían deteriorado sus destinos. Todos llevábamos una doble vida, y ésta no era la que más queríamos.

Para el alto mando sólo eramos un recurso, un mecanismo formado por piezas de un engranaje encargado de desviar las balas, un frágil escudo que les mantenía a salvo del enemigo en algún lugar lejos, en la retaguardia. Nos obligaban a luchar contra el enemigo utilizando el protocolo del servilismo, poniendo en práctica tácticas desfasadas, utilizando fórmulas anodinas para contrarrestar sus ataques, que nos convertían de un plumazo en perdedores. Pero nos encantaba destruirles a base de insultos desgarrados, al aire, que surgían espontáneamente del nudo de nuestras gargantas, del dolor de nuestras almas. Estudiábamos sus hábitos, sus necesidades, su psicología, creamos un lenguaje propio, estratégico y lo suficientemente útil para que agazapados, pudiésemos repeler sus disparos. Llegamos a creer que el enemigo era un ente peligroso, individual, invisible, una única voz que nos torturaba.


La guerra nunca paraba, el resplandor de los disparos revelaba la imagen de nuestros ojos aterrados, con las pupilas reventadas por el destello de los monitores, por el acero de los fuegos artificiales de los teléfonos. A menudo pensábamos en nuestros seres queridos, o en cualquier cosa que recordaba a la vida como si fuese una aparición fugaz.

Al final de cada jornada, los mandos intermedios nos traían los informes del puesto de mando, el recuento de los heridos, de la munición y algunos detalles con respecto al enemigo. Luego, salíamos a la calle, atravesando las fronteras de esa puerta gris hacia el mundo exterior: un inmenso bunker, como un gigantesco refugio donde nos sentíamos a salvo, y desde el que apenas podía apreciarse el rugido del fuego provocado por las explosiones, que ascendían desde aquellos cimientos calcinados, entre pequeñas fábricas semidestruidas y naves industriales. Tardábamos un tiempo en aislarnos de esa guerra, en evadir nuestros pensamientos todavía despeinados por los cascos, caminando al paso de una nueva derrota, sobrecogidos por el silencio después de tanto ruido.


Pronto algunos nos hicimos fuertes, y de nuestras heridas brotaban luciérnagas brillantes. Otros, soñaban con ser heridos, porque una dichosa herida les alejaría de esa maldita guerra, les pondría a salvo de esa batalla absurda a la que estaban vinculados por el amargo hecho de sobrevivir, incluso algunos se refugiaron con el amor de la adversidad, hoy se estremecen más al contarlo que cuando lo vivieron, y recuerdan la guerra como un simple decorado del amor.


No tardamos demasiado en darnos cuenta de que los ataques del enemigo venían directamente provocados por el ejército al que extrañamente representábamos, la guerra era un negocio que enriquecía sólo a unos pocos mientras muchos inocentes sufrían.


Nos revelamos. Incluso provocamos un especie de motín. Hubo despidos, y cada despido era como la muerte que teñía de un rojo rabioso las paredes sucias, los teléfonos desgastados, los lavabos, los papeles cubiertos en llamas.


Comiendo hacinados en aquel garaje con olor mezcla de neumático desgastado y verdura recalentada, entre tuppers de lentejas, conservas y mugrientos microondas hablábamos de esperanza, haciendo promesas de abandonar esta guerra, jurando que nunca volveríamos a vivir algo así, soñando despiertos con el silencio, enterrando la semilla del hastío.


El silencio se hizo un día. Un fallo informático. Una incidencia Y los teléfonos dejaron de funcionar. El enemigo atrapado sin crédito en la peluquería o en los casinos. Un murmullo alto de sonrisas. Los mandos intermedios corriendo por los pasillos. El alto mando con los bolsillos rasgado por la navaja afilada de los minutos.


Aquello fue lo último que recuerdo antes de abandonar la guerra. Hace poco, al otro lado, hice de enemigo. Descubrí que ahora las cosas, son todavía mucho peor.

*foto recogida de la película de animación:VALS CON BASHIR.

martes, 8 de noviembre de 2011

CUENTOS MALVADOS-Espido Freire


"Medio ahogado, vio como una sirena nadaba hacia el, y tendió sus manos hacia ella. La sirena no se acerco mas. Con su hermoso rostro sereno contemplo como el príncipe se hundía lentamente. Cuando dejo de respira, ella se aburrió, y abandono el lugar, envuelta en un remolino de espuma"

En menos de 99 palabras se forma un microrelato y con 99 microrelatos un libro de cuentos Malvados.

La enésima sintetización, la condensación elevada a infinito, la culminación de la microesencia para formar un universo contundente y rematadamente despiadado, un poco irónico y algo divertido. Una fiesta literaria de Halloween cruel, deoladora y cómica con un elenco de personajes malvados. Espido Freire juega con las contradicciones, y los personajes no son lo que deberían ser, o lo que conocemos que son, o se niegan a cumplir su destino.

Cuentos de ahogados como "borrachos perdidos en el acuatismo" en la sangre de la naturaleza. Ángeles extranjeros, indecisos entre el bien y el mal, en el infierno, sedientos de almas. Voces que siembran tragedia, crueles, burlonas, escupiendo en nuestros oídos el sonido del miedo. Arañas y mariposas que bajo una apariencia amable y bella, no son lo que representan, e incluso matan por el instinto de la belleza. Espejos inquietantes que reflejan nuestros fantasmas, y nos encierran en su coraza opaca. Princesas que consiguen alterar el mito de los finales felices.


El reflejo de los males sociales, el dolor, la vejez, el rencor, la enfermedad o la envidia son algunos de los ingredientes de estas malvadas historias ideales para comenzar noviembre.

lunes, 31 de octubre de 2011

HALLOWEEN...


There's something in the shadows
In the corner of your room
A dark heart is beating and waiting for you
There is no open window but the floors still creep
In the room where you sleep

Oh, you better run..

domingo, 30 de octubre de 2011

kamikaze


Me suicidé un día de otoño,
con la lluvia emborronando el camino de gigantes de cristal.
Yo corría
dejando una estela de zancadas embarradas,
hacia el túnel,
como si la vida me persiguiera de cerca.

Allí dentro,
en aquel lugar bajo tierra
parecido a un refugio antiaéreo
sorteé obstáculos.
Esquivé ancianos,mujeres, niños,
tipos de mirada rasgada y americanas cubiertas de minúsculas ideas,
zombies drogados,
extranjeros perdidos,
Ladrones de ojos hundidos,
psicópatas con autoridad para ser gladiadores,
poetas lunáticos,
dinosaurios que sobrevivieron al naufragio de las certezas,
Bailarines de street-dance,
una estrella del rock, de entonación cansada y camisa de cuadros...
y fanáticos seguidores de Dios gritando,
como hinchas enfervorecidos saliendo del estadio de Yokohama.

Con síntomas de agotamiento,
te descubrí en aquellas escaleras mecánicas.
Giraste la cabeza
y coronando los andamios de tu cuerpo,
en la cima, tus ojos helados
como un cuadro de Chagall visto por Hiroshige,
como el invierno cayendo en paracaídas,
como la anunciación del alba
descendiendo sobre las hojas secas,
que gritan AMOR al ser pisadas.

Estremecido, como si viese el monte Fuji por primera vez.
Sentí la necesidad de ser el teniente Ibusuki
empujado por el viento divino
soplando mi aeroplano hacia ti.
Quise ser como Kane,
y que tus ojos fuesen Rosebud,
pero sólo era Yuichi, y estaba en Tokyo.

Días mas tarde en aquel restaurante,
me sentí protegido mientras bebía Sapporo.
Ahora estás a salvo-Me dijiste
mientras yo devoraba shumai y tanuki-udon
con la boca atiborrada de besos encarcelados,
entre algas.

Todos los músculos de mi cara al servicio de la sonrisa,
por un instante fui feliz
en aquel olvido pasajero,
como una navidad perpetua.
Pero el miedo me acechaba,
dibujando una trayectoria explosiva
dirigida hacia mi, su destinatario final,
envolviéndome.
Y salí huyendo,
sin pagar la cuenta,
hacia el enemigo
sabiendo que pronto dejaría de vivir.



miércoles, 26 de octubre de 2011

ROSALIE BLUM-Camille Jourdy


Divertida, optimista, genuina, son las principales causas por las que me ha gustado este relato gráfico que empecé con mucho escepticismo, aunque pronto captó mi interés, por lo que cada día me sentí obligado a buscar tiempo para tomar prestado una nueva entrega de la historia, hasta completar los tres volúmenes que la componen.

Rosalie Blum es una novela gráfica con dibujos de trazo sencillo y tonos pastel, que recuerdan a Teo. Quizá por eso me sentí víctima de algunas miradas, que con extrañeza sentían la curiosidad de adivinar porqué un tipo aparentemente adulto leía un cuento infantil.

Rosalie Blum cuenta la historia de un peluquero que lleva una vida anodina en un pequeño pueblo francés, hasta que un día en una tienda a lo que no suele acudir, se cruza con alguien que le resulta extrañamente familiar, Rosalie Blum, desde eso momento su intriga le lleva a adentrarse en una espiral de misteriosas persecuciones.

Soledades, búsquedas, contrapersecuciones ingeniosas parecidas a un juego de espejos, giros inesperados, obsesiones asoladoras que rozan la locura, los tópicos vitales, historias de amor y desamor, detalles cotidianos contados con una sencillez auténtica y deliciosa.

La autora, se ha inspirado en cada uno de los detalles de su entorno de forma fotográfica, en sus amigos, en su familia , para dibujar con gran profundidad los escenarios y personajes de este relato gráfico: tímidos, exuberantes, planos, me parecen muy interesante el juego de peso de los personajes secundarios.

La historia está perfectamente solucionada y acabada. Ha causado sensación en el festival del cómic de Angouleme del 2010. A mi, personalmente me ha gustado mucho. Recomendable.

sábado, 15 de octubre de 2011

ALEKSANDAR HEMON-Amor y Obstáculos.


Después de leer "Amor y Obstáculos", encuentro muchas respuestas a la pregunta de porqué me gusta tanto la literatura de Hemon. El conjunto de sus relatos son una especie de mensaje cifrado que me atrae poderosamente. Por un lado me desconcierta: ademas de burlar toda expectativa de lo convencional, sus historias, me resultan extrañamente poéticas. Tiene una imaginación desbordante para arrancar de la espinosa realidad cotidiana, historias extraordinariamente líricas con las que es muy fácil conectar.

Todos los personajes de amor y obstáculos tienen algo en común: Ser inadaptados ,cuyas imágenes mundanas, seriamente socavadas, encuentran en la literatura o en la pasión de las vidas imaginarias, su salvación.

"Sería la primera vez que viajaría sólo, mi primera oportunidad de vivir experiencias de las que surgirían muchos poemas. Pues yo era un poeta en ciernes; había llenado cuadernos enteros con los versos de los anhelos y el tremendo aburrimiento(siempre la otra cara del anhelo) de un adolescente. Me equipé para la expedición: un cuaderno sin estrenar; lápices extra; un libro de Rimbaud, mi biblia (mientras yo descendía por ríos impasibles/ sentí que ya no me guiaban los remolcadores...); paquetes de Marlboro( en lugar de los habituales y asquerosos Drinas); y una píldora anticonceptiva que había conseguido a cambio de Physical Graffiti, un elepé doble de los Led Zeppelin que ya no me gustaban, pues me había pasado a los Sex Pistols."

La literatura de Hemon está envuelta de una aureola de autoficción inquietante, puesto que sus relatos son un pretexto para hablarnos de su vida como inmigrante atrapado en Chicago; como refugiado tras estallar la guerra de los balcanes, que imposibilita su regreso a Sarajevo. Su etapa por el país de los sueños no es del todo fácil, trabaja de cualquier cosa: vendiendo revista, de aparcacoches, de cocinero en un restaurante de comida rápida. Desdibujar el sufrimiento como una condición de la existencia es uno de los elementos que en su literatura se barajan.

"Le invité a beber en un bar lleno de banderines de los Badgers y de chavales uniformados con el jersey de la facultad, donde unos televisores a todo volumen mostraban a unos idiotas con casco que embestían de cabeza. En cierto momento se quedó callado, yo era el único que hablaba y toda la tristeza reprimida de vivir en Estados Unidos brotó de mi. ¡Oh, cuantas veces le había deseado la muerte a todo un equipo universitario de fútbol americano! Era imposible verte con un amigo sin concertar una puta cita con semanas de antelación, y no había cafés con terraza en los que pudieras sentarte y ver pasar gente. Estaba harto de que me preguntasen de dónde era, odiaba a Bush y a sus fanáticos seguidores de Jesús. Con cada partícula de mi cuerpo odiaba las palabras "Hidratos de Carbono" y el exterminio sistemático de la alegría en la vida estadounidense."


Hemon utiliza todos los medios para manipular el lenguaje y conquistar al lector. Sus textos, extrañamente poéticos, son una explosión contenida de humor negro algo canallesco, escatológico a veces, irónico, políticamente incorrecto, rabioso y violento, melancólico y exquisito. Todo un despliegue de libertad lírica que resulta por inusual, atractivo.

Sus relatos a veces recuerdan a películas francesas de realismo un tanto mágico, tipo Leolo o Delicatessen, con personajes grotescos dibujados de forma esperpéntica- El embajador era recio, remilgado, con una boca pequeña que parecía un culo apretado-. Con ellos se ve desplegada toda su capacidad narrativa: desde un premio pullitzer vestido con camisa estampada y calcetines blancos para una gala de la embajada Americana en Sarajevo al que le dice-Me encantan sus calcetines blancos Macalister, cuando se los saque no los tire. Regálemelos. Los guardaré como reliquia, los oleré cada vez que escriba para que me den suerte-a un compañero de piso en Chicago, de origen Ucraniano, el cual tiene una colección en su armario de sopas clasificadas por orden alfabético.

Sus personajes, se ven envueltos en situaciones cotidianas convertidas en ficción, algunas simpáticas y amables, otras dramáticas y desgarradoras dentro de un mundo cambiante y extraño. Desde travesuras un tanto sádicas de la infancia, en la que declaran la guerra a unos obreros que empiezan a construir en su centro de reunión, hasta sus anécdotas con los habitantes de un barrio obrero residencial de Chicago, al que se desplaza como vendedor de revistas a puerta fría, pasando por la guerra de los Balcanes o su primer viaje en tren solo a una ciudad desconocida de Eslovenia.

Hemon escribe en un idioma que nos es el suyo, eso es algo que le confiere más mérito todavía. Es fácil adivinar que he disfrutado mucho con su último libro que recomiendo, por supuesto.

sábado, 8 de octubre de 2011

Raíces Nómadas-Pius Alibek.




"Pertenezco a una tribu que, desde siempre, vive como nómada en un desierto del tamaño del mundo. Lo único que nos vincula por encima de los barcos, por encima de la Babel de las lenguas, es el murmullo de un apellido"

Amin Maalouf-Orígenes.

Hace tiempo intenté leer Orígenes, la biografía de Maalouf o mas bien su investigación por encontrar sus raíces familiares. Después de un comienzo así, era imposible que el libro no me gustase. Pronto, se me hizo demasiado denso y desde hace tiempo sigue en la estantería. Por el camino, a caballo entre Maalouf y las historias de Kapuscinski, con un estilo mas cercano a la frontera del relato que a la frontera del ensayo, me topé con Pius Alibek. Su biografía se detalla en su libro -Raíces nómadas, y he de decir que es uno de los libros mas interesantes y completos que he leído este año.

En raíces nómadas descubrimos el pasado de Irak, a través de un viaje a un mundo perdido ya, el Irak previo a la guerra frente a Irán, un país próspero, culto y multiétnico. Allí nació Alibek, en el seno minoritario de una familia cristiana cuya lengua es el arameo.

Sus anécdotas colegiales en Basora después de que su familia fuese obligada a trasladarse desde Ankawa, sus evocadores y familiares recuerdos infantiles, su etapa adolescente en un seminario en Bagdag, la perdida de la vocación religiosa, la rebeldía, el despotismo gubernamental, la etapa en la universidad y el despertar sexual, su apertura al mundo en Londres, la lucha contra el desierto en el servicio militar y la guerra entre Irán e Irak son las coordenadas que determinan el destino de este autor, filólogo y cocinero con residencia en Barcelona, donde regenta el restaurante Mesopotamia.

Una historia cautivadora, cargada de costumbres que ayudan a entender la cultura oriental, un relato lleno de aventuras y anécdotas que consiguen despertar el interés del lector, un personaje admirable por su humanidad, por su insaciable curiosidad, por su valentía para atar perfectamente la cuerda del destino al globo de sus sueños. Buscando con rebeldía la libertad, tuvo los ojos bien abiertos y no existía velo que cegase su mirada.

Especias, carne de cordero, vasos de Arak, sueños en azoteas frescas arropados por sábanas de estrellas en calurosas noches, dentro de un país próspero, emergente, abierto al desarrollo, culto, independiente, libre de los Otomanos y de Europa, con un gobierno convertido en una mezcla del nacionalismo, comunismo y fundamentalismo como precedente del Baas y Sadam Husseim.

El libro, de todos modos, no es demasiado político, y nuestro protagonista que puede definirse como apartidista que no apolítico, siempre supo navegar perfectamente por las aguas pantanosas que pudieran ser contrarias a un determinado régimen, como cuando navegaba con su padre en armonía por las marismas de Al-Ahuar. Contrario al conformismo, con los pies en la tierra desarrolla un sentido de la justicia extraordinario y su vida es un viaje lleno de aspiraciones.

Por el camino hay anécdotas entrañables, hechos trágicos, historias de amor, sentimientos, momentos simpáticos contados con sentido del humor, adversidades, aventuras por el desierto, un espacio al debate entre las pequeñas diferencias en la dicotomía oriente y occidente, en definitiva un relato fascinante narrado con sabiduría y sencillez, muy ameno, de muy fácil digestión. Absolutamente imprescindible.
"En Irak, como en la mayoría de los países árabes, siempre ha habido una especie de miedo a relacionarse con extranjeros, sobre todo occidentales. La proximidad de un extranjero produce una sensación desconcertante. Una curiosidad natural por conocer y darse a conocer reprimida por miedos y desconfianzas atávicas, que los gobiernos modernos han seguido alimentando hasta convertirlas en un tumor maligno. Hoy día, el extranjero es un espía o un agente en potencia y comunicarse con el te convierte en sospechoso, traidor a la patria o parte de un complot imperialista. El fenómeno es frontalmente opuesto al carácter hospitalario de los pueblos de la región y a la necesidad ancestral de mostrar dicha hospitalidad. Las razones históricas de esta prevención radican en las continuas invasiones del territorio por fuerzas extranjeras, atraídas por las riquezas y el valor estratégico de la zona".

domingo, 25 de septiembre de 2011

BUS-STOP



Fui el último pasajero del día.

Estaba solo en el autobús.
¡Conductor! Grité, estamos usted y yo esta noche.
huyamos de esta gran ciudad
a una ciudad más pequeña y más propia para el corazón,
conduzcamos más allá de las piscinas de las urbanizaciones de la sierra,
escucharemos a Patti Smith,
gritando poemas en la autopista,
recordando que fuimos salvajes.

Usted en el asiento del conductor, yo varios asientos más atrás,
busquemos para nosotros alguna diminuta villa pesquera
al norte de Francia o al sur de Italia,
allí donde nadie pueda entendernos
y aparquemos justamente al borde de la arena,

este enorme autobús como una señal,
metálico, pintado, solitario,
con matrícula de Madrid.



*Versión sui generis de un poema retocado y recogido del místico, profano,obsceno, sarcástico, y osado libro de poemas "Flores para Hitler" de Leonard Cohen.


sábado, 24 de septiembre de 2011

Versos horizontales en el estómago de la ciudad...


El estómago de la ciudad está lleno de víctimas inocentes, de cuerpos lánguidos, de imágenes inciertas. Hay muertos en vida flotando inertes sobre la arena, girando por el desagüe, arrastrados por la marea. Gritos ahorcados llegan, auriculares que te despiertan, en los sueños adulterados no hay calma tras la tormenta. Sábanas empapadas del amor que nunca encuentras. Los besos atormentados son delitos con violencia. Huele a perfume blanco, a vómito, a supervivencia, a pies descalzos mojados, a sudor de camisetas. Hay páginas arrancadas de historias realmente auténticas, que viajan atrapadas en trenes de ida y vuelta. Palabras encogidas, sin espacio y sin métrica, caos ordenado, periferia y frontera.

Entonces llega la noche, la digestión pasajera, el parpadeo de los semáforos y las sombras de las aceras. Habitaciones amuebladas, balcones de madera, estrellas con hilo bordadas a ventanales envueltos de hiedra. La ciudad cosida a tus ojos, su pálida luz te ciega, te excita y repele a un tiempo, te atrapa aunque no quieras.....

**La foto es de David's photos

Agosto, octubre- Andrés Barba


"Sentía-y no era la primera vez- un extraño deseo de ser golpeado hasta el agotamiento, de ser sepultado por los golpes, por la furia de otra persona, como si guardase para sí la creencia de que si eso sucedía, el mundo completo cambiaría también a su alrededor, se transformaría hasta convertirse en algo distinto."

Leer a Barba me produce hambre. Es algo difícil de entender que tiene que ver con lo sensorial, emotivo, lírico. Siento la necesidad de devorar libros, de masticar literatura, de seguir escarbando en sus historias. Tiene un sentido especial para construir personajes con profundidad, para generar tensión, para dotar de intensidad al texto, para descubrirnos un mundo intencional, perfectamente cerrado, como sólo los grandes escritores saben hacerlo.


Agosto, octubre es un dardo dirigido directamente al cuello. Sus palabras, mezcla de lo sensible y violento, me fueron provocando una ansiedad incierta, un sentimiento interrogante tal vez de nostalgia. Seguir leyendo hasta el final me transportaba a viejos espejos con los que responder preguntas sin resolver.


El reflejo de la línea de puntos de la adolescencia por la que hemos trazado nuestros destinos, el descubrimiento de nuestros pasos por delante de la inteligencia, la búsqueda en la transgresión de la libertad rebelde, y la ambigüedad de nuestros actos para configurarnos como seres individuales, son algunas de las claves desencadenantes de la historia.


Minuciosamente, el autor llega hasta lo mas profundo desgranando cada gesto, cada silencio, cada detalle. Todo está envuelto sutilmente de tragedia, como si el relato estuviese cubierto de un ligero manto de nieve negra. Violencia, sexo, miedo, valentía, muerte y justicia son los ingredientes para provocar una atmósfera agitada, capaz de soliviantar al lector mas inmune a la sensibilidad.


Entre las influencias de este libro está El bello verano de Cesare Pavese o Elephant de Gus Van Sant.

Hay que seguir de cerca a Andrés Barba.

domingo, 18 de septiembre de 2011

La mecánique du coeur-Mathias Malzieu


Nació en la noche mas fría de la historia de Edimburgo.


"Las pequeñas callejuelas de Edimburgo se metamorfosean. Las fuentes se transforman en jarrones helados que sujetan ramilletes de hielo. El viejo río se ha disfrazado de lago de azúcar glaseada y se extiende hasta el mar. Las olas resuenan como cristales rotos."


Su corazón fue sustituido por un mecanismo de madera similar a un reloj.


"Debo reconocerlo, mi corazón me causa algunas preocupaciones. Es la parte mas sensible de mi cuerpo. Si cojo frío los ataques de tos me provocan dolor por culpa de los engranajes, que se retuercen como si fueran a atravesarme la piel. Detesto el ruido de vajilla rota que hace todo eso. Pero mi mayor preocupación es el desajuste horario. Cuando llega la noche ese tic-tac resuena por todo el cuerpo y me impide conciliar el sueño"

Un día se enamora de una bailarina andaluza.

"La extraña mecánica de su corazón funciona con una sistema de concha autoprotectora ligada a la falta de confianza que la habita. Una ausencia de autoestima peleándose con una determinación fuera de lo común. Los resplandores que produce al cantar son los estallidos de sus propias fisuras. Es capaz de proyectarse sobre el escenario, pero en cuanto la música se apaga pierde el equilibrio. Aún no he descubierto que engranaje tiene roto."


Acompañado de George Méliès emprende un viaje hacia Andalucía para conquistarla.


¡Proa hacia el sur! Henos aquí, en marcha por las carreteras de Francia, peregrinos sobre patines en busca del sueño imposible. Menuda pareja formamos: un adulto desgarbado con bigotes de gato y un pelirrojo con el corazón de madera. Somos Don Quijote al asalto de los paisajes del western andaluz. Luna me ha descrito el sur de España como un lugar imprevisible en el que los sueños conviven con las pesadillas, de la misma manera que conviven indios y vaqueros en el oeste americano.


Un día alguien apareció en mi trabajo con este libro, lo dejó en mi mesa y me obligó a leerlo.....La "mecánica del corazón" es un libro juvenil para adultos que se mantienen jóvenes. Un relato romántico. Algo cursi pero no demasiado, y gótico, como alguna película de Tim Burton. Un viaje interior con destino a los mecanismos que producen el funcionamiento de un corazón mágico. Una historia entretenida, ligera, donde las palabras a veces son pequeñas gotas poéticas. Escrito por Mathias Malzieu, cantante de un conocida banda francesa llamado Dionysos , el libro fue best-seller en Francia y el album del mismo título, vendió mas de 75000 copias.






viernes, 9 de septiembre de 2011

L'EQUILIBRISTE

(Foto: Sylole)

Hay una cuerda desde el cielo al suelo
(por las calles del bien y el mal).
Un equilibrista camina
libre,
retando los límites de la gravedad.
Cuando tropieza
ata su red elástica
a las correas del tiempo.
Levantarse, sostenerse, mantenerse erguido,
en tensión,
sorteando el vacío de los charcos.
Caminar es
pisar el acelerador
sensible
por el laberinto.

Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio
...............................................................................................................................
Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio
.............................................................................................................................
Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio
..............................................................................................................................
Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio Equilibrio?!!
........................................................................................

Sintió nauseas.

[Dicen que ese día bebió solo y discutió con su verdadero yo. Desde entonces caminan separados].

martes, 6 de septiembre de 2011

La ciudad Feliz-Elvira Navarro


Es una de las promesas de la literatura joven. Reconocida como una de las mejores narradoras menores de 35 por la revista Granta, sus libros hablan de las afueras, de los entornos periféricos de la ciudad y sus escenarios precarios, de la infancia, de la adolescencia como edad limítrofe, de las identidades quebradas.


Cuando leí en la entrevista de El País Semanal hace varias semanas que le gustaba Roald Dahl y Belén Gopegui, y que además su banda sonora de esta temporada era Termonuclear de Coque Malla, no tuve mas remedio que levantarme del sofá y salir a la biblioteca en busca de La Ciudad Feliz.


La ciudad feliz narra dos historias entrecruzadas contadas desde la inflexión de la niñez a la adolescencia, en ese momento en el que la identidad se va forjando. Por un lado el hijo de una familia de emigrantes chinos que viven siempre al límite de las condiciones humanas con el fin de prosperar en el negocio, mientras él busca su identidad perdida.

"Desde que llegaron al aeropuerto de Hong Kong había escuchado lenguas extrañas hasta que la suya, en Barajas, desapareció por completo. No era sin embargo la lengua extranjera lo que mas le había llamado la atención, sino los ojos redondos, grandes, desorbitados o al revés, el tamaño desmesurado de los cuerpos, la calvicie prematura y la tez meridional. Había dormido la mayor parte del viaje y ahora estaba despejado y sentía una congoja que le mantenía alerta."

Por otro lado, el mundo interior de una niña atraída por un vagabundo y que atraviesa las fronteras de la confianza familiar en busca de respuestas sobre sí misma.

"El vagabundo me coloniza con sus palabras; a partir de lo que él me dice creo poder señalar lo que antes eran pequeñas molestias, pequeñas cosas de mi mundo que me fastidiaban pero a las que no prestaba demasiada atención como el tedio de las sobremesas de los sábados y los domingos en mi casa. Antes yo tomaba ese tedio que se desprendía del salón como algo casi natural, como una cualidad inmanente al hecho de que fuera sábado o domingo y de repente el vagabundo me dice que todas las familias se dedican a esa muerte cotidiana de sentarse durante horas frente al televisor a ver lo que les echen."

El nexo de conexión son las calles de la ciudad feliz, territorios indefinidos con puertas abiertas a lo desconocido, espacios de libertad, lugares cambiantes, descodificados, sin definición, con una identidad diluida y susceptible de ser moldeada por los personajes.

"Es extraño que al penetrar en el barrio viejo, dando una largo rodeo por las calles limítrofes no encuentre más transeúntes de los que salen de las escasas tiendas de ultramarinos, o los que se reparten en las barras de los bares, pequeños, sucios y mal iluminados. A pesar de que no estoy realmente lejos de mi casa, el hecho de caminar por la zona prohibida me hace sentirme como si estuviera a miles de kilómetros."

El desarraigo en la adolescencia, una crítica a las telarañas de la familia tradicional, un reflejo de las expectativas del destino que se aleja del azar y una ambientación asfixiante propia de una capacidad narrativa admirable, son las claves que hacen que este libro sea catalogado de pura vanguardia de nuestra generación. Realmente hay que tener en cuenta y seguir los pasos de Elvira Navarro, todo un presente que tiene mucho futuro.

Me ha encantado el libro.

sábado, 27 de agosto de 2011

Pájaros ciegos



Tardó unos segundos en darse cuenta, ese día su cerebro recibía las ondas acústicas con más intensidad que otras veces: primero el golpe seco de la puerta al cerrarse, luego el eco de sus piernas bajando por las escaleras hasta llegar al portal y allí, el persistente sonido de la instalación de la luz, como si un montón de insectos viviesen alojados en el cuarto de contadores. Consiguió distinguir una canción demasiado dulce sonando en la distancia, el crujido de las ramas de un árbol que el viento despeinaba, algún pájaro contando historias, algún perro ladrando, algunos coches rugiendo, un bebe llorando a gritos pidiendo ser amamantado.

Entonces se percató, no llevaba puestas sus lentes de contacto, con las que por lo habitual caminaba lo suficientemente desconfiado, como para no tomar ningún tipo de precaución específica. Pero ahora, alerta, las carencias de su capacidad ocular debían ser suplidas por la imaginación.

Durante un instante percibió el mundo como un ente desenfocado. Las personas tan sólo eran imágenes borrosas, manchas de colores, predominantemente rojas, azules y verdes. Da igual si eran hombres, mujeres, verdugos, poetas, corredores de fondo, monstruos que viene y van, turistas extranjeros, vendedores ambulantes de cerveza y comida china, rubias con gafas de sol y bolsas de Zara. Todos eran seres de rostro plano, como esculturas románicas. Idénticos, como si sólo existiese un mismo patrón adoptando formas semejantes.

Descubrió también que las escenas cotidianas habían perdido la naturalidad con la que estaban concebidas para convertirse en escenas cargadas de automatismo. Los besos, los abrazos parecían actos mecánicos que carecían de sentido. Casi nadie se rozaba. Sin contacto, las personas se movían lo adecuadamente posible para conquistar espacios vacíos. Había demasiados caminos, demasiadas opciones, pero la mayoría escogían caminar por el mismo lugar. A medida que sus ojos se adecuaban a las carencias, su mirada le empezaba a jugar malas pasadas, como espejismos. Las sombras eran manifestaciones mentales de imágenes relacionadas con la realidad, que surgían involuntariamente de la nada, desplegándose con libertad en algún lugar de la frontera entre sueños y recuerdos.


Mientras caminaba haciendo el recorrido de siempre, sus ojos fueron adaptándose a la luz de las calles, extrañamente conocidas, teñidas del color grisáceo de las aceras. Los estímulos luminosos eran ingredientes ligeros con los que interpretar el entorno. Habían llegado a un grado de visión casi óptima, en la que sus ojos únicamente eran incapaces de filtrar los matices de las cosas. Igual que la vejez o las cicatrices de la madurez, la belleza era desconocida, aunque percibía su sentimiento, algo parecido a una sensación placentera que tenía que ver quizá con la simetría.

Subió al autobús, era el numero 521. Por la ventanilla descubrió el reflejo borroso del movimiento, también observó que había manchas en los cristales de aquellos que tal vez horas atrás, habían apoyado sus cabezas todavía húmedas para recibir el día con un sueño. Finalmente recuperó la visión. Algo le despertó en caso de que en realidad todo hubiese sido un sueño. Tuvo miedo al ver su propia imagen en los cristales. Algo era distinto. No eran sus facciones angulosas, no eran sus enormes ojos hundidos que trabajaban a marchas forzadas, no era su pelo revuelto, ni su ancha nariz, era algo que le recordaba a sí mismo: estaba recién afeitado.
FOTO: ARTUROCANCINO


lunes, 22 de agosto de 2011

TIEMPOS DE AMOR

Le conocí en mitad de una cuesta arriba. Eramos aparentemente simétricos. Inventando casualidades me acerqué a ella. Hablamos de fotogramas, canciones lentas y recuerdos. Un día jugamos en los billares, le gastaba bromas y se reía alegremente. De repente, se hizo muy tarde. Había algo dentro innegable, el humo de mi corazón en llamas entrando en mis ojos. Contuve la respiración y las mariposas de mi alma se quedaron quietas. Prometí escribirle, y le escribí algunas cartas.

"Ha pasado el tiempo y siempre estás en mis sueños.
¿Porque las aves marinas me despiertan?
Tal vez debido a que sus tristes gritos penetran en mi corazón".

Un día volví a los billares y ya no estaba. Seguí su pista, conquisté ciudades, crucé autopistas, estaciones de tren vacías. Cada punto era un instante separado por la nada y ella ocupando todos mis espacios, todos mis momentos, todos mis paréntesis, todo el recorrido de mi mundo.

Basado en la película: Tiempos de amor, tiempos de libertad, tiempos de juventud.

sábado, 20 de agosto de 2011

En recuerdo de la lluvia amarilla.



Las estanterías encierran secretos de papel. Los libros de las bibliotecas están vivos y su belleza encarcelada, a merced de que cualquier lector se decida a ponerla en libertad. Existen viejas novelas olvidadas frente al apogeo de los best sellers, el boom de la nueva novela policiaca escandinava o los relatos románticos de Moccia, ahora que estamos en tiempos difíciles.

Un día decido liberar una de esas novelas que ya casi nadie lee. El tacto de sus páginas amarillentas es áspero, como si tuviesen arrugas de vejez y cicatrices del pasado. El cartón de la contraportada está tatuado con una fecha y un nombre:"Rosario Alises- Junio 1989". Me gustan sus páginas dobladas, son como puntos de inflexión, pequeñas conexiones con la nada en las que el lector aparece y desaparece de una historia años después olvidada. Mis dedos atravesando ligeramente sus páginas. Existen huellas escritas a lápiz, semiborradas, como si fuesen secuelas del turismo que señaliza aquellos paisajes que antiguos lectores consideran mas interesantes.

" Si el otoño no abrasara ahora la luna, creería que es la misma de aquella Nochevieja. Si la luna no quemara ahora mis ojos, pensaría que mi vida, desde entonces, no ha sido más que un sueño. Un sueño blanco, febril, atormentado, como la angustia de estas sábanas o la locura interminable de aquel primer invierno. Un sueño blanco, febril, atormentado, que los ladridos de la perra volverían a romper anunciándose en la noche el inicio del deshielo".

Algunos lectores lo disfrutaron, otros leyeron sus páginas por obligación. Eran otros tiempos en los que los espacios en blanco eran bellos, cada nuevo capítulo un desahogo y las páginas se contaban hacia atrás.

"¿Porqué tanta minuciosidad?, ¿a que viene tanto detalle para representar la soledad?"-decían los alumnos a un profesor ahora jubilado, de un instituto ya cerrado hace años. Incluso hay una nota desesperada en alguno de esos espacios en blanco, en las frontera de los párrafos, que dice: "Si tan malo es estar en el campo, porque no te vas a la ciudad".

Entonces dejo de leer e imagino años después a ese lector.

Vive en la ciudad, hace turnos del trabajo al sofá. Es esclavo del reloj que marca las horas de la rutina, del espejismo del televisor fabricando vidas que no le pertenecen, de la solitaria barra del bar en la que se alinean botellas de cerveza vacía. En la mesa de su comedor hay un décimo de lotería caducado, un azucarero sin azúcar y un paquete de tabaco arrugado cuyos cigarrillos han desaparecido con la espiral del humo de sus recuerdos. Los domingos da paseos hacia ninguna parte, siempre por las mismas calles, en busco de algo, una señal tal vez, capaz de reconducir su destino perdido.

Camina hacia el Retiro, sudando por la cuesta Moyano. Hoy, hace algo distinto. Sin motivo aparente aminora el ritmo de sus pisadas justo en las librerías que siempre pasan desapercibidas en su camino, aquellas que sacan los libros al sol. Entonces, ojea alguno de esos libros usados. Sus manos le acercan una novela breve a sus ojos " La lluvia amarilla"- Julio Llamazares, tiene un ligero recuerdo de su adolescencia, lee por detrás:

Monólogo del último habitante de un pueblo abandonado(ya le suena), la creación de un clima poético y un universo personal acreditan al autor como uno de los más valiosos narradores de nuestra literatura.

Entonces abre una de sus páginas y lee:

"De repente, me ha vuelto el dolor: seco, profundo, asfixiante. Como si una cría de víboras hubiese hecho su nido en mis pulmones. Durante unos segundos me corta el aliento, bloquea mi memoria y mi respiración. Durante unos segundos, escarba en mis pulmones como un perro. Luego se va desvaneciendo lentamente, dejándome un sol frío e incandescente bajo el pecho".

Un sentimiento de nostalgia le atrapa. Le invade la melancolía de aquella época. Justo cuando cierra el libro, yo vuelvo a la realidad, me olvido de ese lector y sigo leyendo. Aunque fue literatura obligada, en el instituto no me tocó leerlo. Por suerte su obra es para siempre. Recomiendo su último libro "Tanta pasión para nada" que recopila alguno de sus cuentos.

**Foto robada a Alberto Sánchez Mena