sábado, 27 de diciembre de 2014

Manual para soñadores


"Los sueños pierden su color más rápido
que las flores cortadas".
BENJAMÍN PRADO


1- Para soñar:

Pijama,
antifaz

y un botiquín de primeros auxilios
para cuando te caigas del barco.

(Inspirado tras enfrentarme al cómic Poor Sailor de Sammy Harkham , adaptación de el cuento EN EL MAR de GUY DE  MAUPASSANT, que  bien podría ser la historia de mi vida y de muchas vidas ).

Hot Dreams by Timber Timbre on Grooveshark

domingo, 21 de diciembre de 2014

Poema de invierno



Decides no quedarte 
atrapado en casa
bajo la nieve del papel,
decides salir ahí fuera,
pasear solo
sorteando abrigos
frente a las luces pálidas 
de los escaparates.

Hace frío 
y las calles
parecen el final 
o el principio de todo.

Hoy el cielo te mira
como un hombre 
que perdió su trabajo
días antes de navidad,
hoy los charcos
describen la ciudad
en un lenguaje de grises.

Cayó diciembre
y Gran Vía es como la franja de Gaza
siendo atacada por el ejército israelí.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Viajes con Charley en busca de Estados Unidos


(...)Me precipité en una atmósfera de fuga, corriendo para librarme de aquel paisaje ultraterreno y luego, al final de la tarde, cambió todo. Al caer el sol los collados y torrenteras, los cerros y las colinas y gargantas esculpidas perdieron su aspecto quemado y terrible y brillaban con amarillos y marrones intensos y un centenar de variaciones de rojo y gris plata, salpicando todo con vetas negro carbón. Era tan bello que paré cerca de una espesura de cedros y enebros raquíticos y doblados por el viento, y en cuanto paré me sentí atrapado por el color y aturdido por la claridad de la luz. El horizonte almenado, con el sol poniente atrás, estaba oscuro y limpiamente delineado, mientras que hacia el este, donde la luz sin obstáculos se derramaba en ángulo, el extraño paisaje lanzaba gritos de color. El aire cortaba las narices con una helada seca. Junté por puro placer un montoncito de ramas de cedros secas y encendí una pequeña hoguera, solo por aspirar el perfume de la madera ardiendo y por oír el crepitar alborozado de las ramas. La fogata creó sobre mí una cúpula de luz amarilla, y oí a una lechuza cerca y el ladrido de los coyotes, que no aullaban, sino que lanzaban el ladrido breve y jocoso de cuando no hay luna. Aquel es uno de los pocos lugares que he visto donde la noche era más acogedora que el día. Y puedo entender muy bien porqué la gente vuelve a las Bad Lands. 

 Viajes con Charley en busca de Estados Unidos - John Steinbeck

Sobre el viaje de más de 16.000 kilómetros que John Steinbeck realiza a bordo de una autocaravana a la que el autor pone por nombre Rocinante, y en compañía de su perro Charley. Una novela de carreteras secundarias, un viaje por las profundidades de los Estados Unidos para sentir el país, estudiar sus paisajes y también a sí mismo. Una historia contada con naturalidad, enmarcable dentro del realismo social americano y próxima al periodismo. Un análisis del paso del tiempo y la vejez. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Lejos de ellos


Esa hora en la que el mundo se apaga
y sólo suenan las tuberías del reloj
en una habitación tan oscura
como un tren de medianoche.
Y es tumbado, mirando al techo,
 bajo la espesura del silencio,
cuando le cuentas a tu almohada 
que vives encerrado
 tras la línea continúa 
que separa los contornos de tu vida,
sometido a una especie de cansancio
con el que te abandonas.
Y no sabes cuando empezó el silencio,
el día en el que la vida
 te dejó callado,
sólo que era noviembre,
cuando noviembre aún estaba por descubrir,
y te sentías como un sauce perdido
 en un bosques de días y noches.
Desde aquellos tiempos de  niebla
llevas un otoño estancada por dentro
y de tus pulmones cuelgan hojas
que nunca terminarán de caerse.

Escrito tras leer el libro titulado "Lejos de ellos" de Laurent Mauvignier.

Lying to You by Keaton Henson on Grooveshark

sábado, 1 de noviembre de 2014

Mar de cristal (un poema de versos abisales)


 Proxima estación: Mar de cristal.

Mar de cristal
Mar de cristal-es rotos
Mar de cristales rotos bajo las ciudad,
Mar de cristales rotos bajo la ciudad, subiendo por la corriente de las escaleras
Mar de cristales rotos bajo la ciudad, subiendo por la corriente de las escaleras, dejando los andenes desiertos/
Mar de cristales rotos bajo la ciudad, subiendo por la corriente de las escaleras, dejando los andenes desiertos. Reinaba el silencio/
Mar de cristales rotos bajo la ciudad, subiendo por la corriente de las escaleras, dejando los andenes desiertos. Reinaba el silencio, el gran silencio, el célebre silencio/
Mar de cristales rotos bajo la ciudad, subiendo por la corriente de las escaleras, dejando los andenes desiertos. Reinaba el silencio, el gran silencio, el célebre silencio, el silencio de la ausencia/

Allí te encontré, entres las sombras de nadie, sumergida bajo tierra
Allí te encontré entre las sombras de nadie
Allí te encontré
Allí ...

Sea Song by The Unthanks on Grooveshark


domingo, 26 de octubre de 2014

Sobre la primera vez que te vi (EL PROTECTOR- HENRY JAMES)


Roger se alojaba en la parte alta de la ciudad, se dirigió hacia allá a pie, hacía uno de esos días en que cualquier pena se hacía el doble de pesada. El otoño se derretía; se oía por todas partes, en la calma soleada, al subirse las persianas, en los techos de las azoteas de enfrente. Las calles y las casas, y la muchedumbre que se interponía entre ellos le resultaban horribles. Cuando por fin llegó al lugar, una repentina conciencia de todo lo que arriesgaba frenó sus pasos.

Daba la impresión de que ella le miraba así durante una eternidad, y que, mientras lo hacía, recorría todo el círculo de emociones y la absoluta realización de la existencia. Ahora comprendía el secreto del universo, y el secreto del universo consistía en que Roger era el único hombre en él. De pronto sintió que la agarraban. Roger estaba detrás de ella. Así se quedaron durante un rato, escrutando el cambio en el rostro del otro.

Había algo en su expresión, en su sonrisa, en la elegancia de su gesto de triunfo acostumbrado, en la serenidad de su porte, pero era su especial encanto lo que parecía derretirse y descender con una gracia bondadosa y considerada, dejando caer, desde la cúspide, un pequeño temblor, el hilo de seda que poco a poco iba dibujando una gran sonrisa. Roger sintió que había muy poco que temer de ella y entonces, con la sensación de flotar sin deshacerse en su presencia superior, la besó.

Un collage de fragmentos de EL PROTECTOR- HENRY JAMES

Janusz Olejniczak, Warsaw Phil by Various Artists on Grooveshark

domingo, 12 de octubre de 2014

Formas de energía renovable...




Madrid, 11 de octubre.Sábado.
Un temporal deja a la ciudad 
con los pies fríos.
Algunos árboles se han caído y
los bomberos atienden
las llamadas de emergencias.
Suena la voz de las noticias
en los televisores,
y en la misma calle donde 
aullan las sirenas,
dos cuerpos
altamente inflamables
juegan a incendiar el tiempo
y descubrir formas 
de energía alternativa
para combatir el frío
sobre el colchón de muelles
de una vida sin calefacción. 


domingo, 28 de septiembre de 2014

Haiku de otoño


Hojas caídas 
bajo un columpio oxidado
de un parque de Chernóbil. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

ATLÁNTICO SUR


Donde habitan marineros en los ojos del que mira el horizonte.
Donde los cuerpos en la arena, como animales heridos, esperan la venganza del mar.
Donde el viento, con ojos de loco, llama a todas las puertas. 
Donde hay gatos en las aceras, atunes en los mercado y claveles en las ventanas.
Donde los desterrados del norte, y náufragos a la deriva del mundo, navegan sin destino por las corrientes del tiempo. 
Tuve tu arena en mis pies, tu salitre en mis brazos y me besaste con tus labios de limón. 
Vi tu boca lamiendo las ciudades blancas  y bebiéndose todos los espejos, vi tus alas ardiendo y su fuego clavándose en mis retinas.
Vi ese monstruo, que engendraste bajo tus sábanas rasgadas, tragándose al sol. 
Atlántico sur magnético, brillante, lejos de mí, contra mí, atlántico sur. 


COSTA DE CÁDIZ- Septiembre 2014. Inspirado en el poema de Manuel Rivas titulado Avenida atlántico).

Spain Intro by Tomatito / Michel Camilo on Grooveshark

domingo, 31 de agosto de 2014

Lo que quedó tras el incendio


¿Y qué quedó tras el incendio?

Brisa desfilando por un camino de flores secas,
madera podrida, tornillos oxidados, 
tiempo, mapas, otoño.

Y un ramo de rosas marchitas en el guardarraíles

sábado, 16 de agosto de 2014

Tornillos de estrella (querer perderse queriendo irse)


No me siento inspirado últimamente. No escribo casi nada. Las palabras ya no están en el rincón exacto en el que solía encontrarlas. Es como si me quedase solo en esta ciudad en la que nadie escoge su verdadero destino. Cada mañana subo, entre espectros de mirada opaca, las escaleras mecánicas que conducen a la muerte. Algunas veces consigo escribir algún poema desde la oficina: ese lugar en el que la vida pasa de largo y nadie conoce a Whitman.  El jefe me mira con indiferencia; yo me mantengo pensativo frente a una pantalla en la que se amontonan cifras, gráficas, cartas con un discurso demasiado preparado. El tiempo avanza lentamente mientras como galletas de limón y dejo algunas migas sobre el teclado. Luego termina la jornada, salgo a la calle y los problemas crecen por dentro hasta adquirir formas desconocidas en las esquinas de mi geometría. Cuando llego a casa  los platos siguen sin fregar, y mi cama es como una desoladora acera en la que duermen todos los vagabundos de esta vida. Apago la luz para ahuyentar a mis fantasmas. Quiero llorar. Lo hago. Todo es pobre y sin sentido. No digamos que yo soy culpable de ello. No hablemos de culpables.

(Perdóname A. Pizarnik por este homenaje).

Me siento solo by Adanowsky on Grooveshark

Querer quedarse queriendo irse


3 de enero [1959]

He dejado el psicoanálisis. No sé por cuánto tiempo. Estoy muy mal. No sé si neurótica, no me importa. Me siento muy pequeña, muy niña. Y me van abandonando todos. Absolutamente todos. Mi soledad, ahora, está hecha de quimeras amorosas, de alucinaciones... Sueño con una infancia que no tuve, y me reveo feliz ―yo, que jamás lo fui―. Cuando salgo de estos ensueños estoy anulada para la realidad externa y actual. Jamás hubo tanta distancia entre mi sueño y mi acción. No salgo, no llamo a nadie. Cumplo una extraña penitencia. Y me duele funestamente el corazón. Tanta soledad. Tanto deseo. Y la familia rondándome, pesándome con su horrible carga de problemas cotidianos. Pero no los veo. Es como si no existieran. Siento, cuando se me acercan, una aproximación de sombras fastidiosas. En verdad, casi todos los seres me fastidian. Quiero llorar. Lo hago. Lloro porque no hay seres mágicos. Mi ser no tiembla ante ningún nombre ni ninguna mirada. Todo es pobre y sin sentido. No digamos que yo soy culpable de ello. No hablemos de culpables.

He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso. Por lo demás, no escribo casi nada.

Hay sin embargo, un anhelo de equilibrio. Un anhelo de hacer algo con mi soledad. Una soledad orgullosa, industriosa y fuerte. Es decir: estudiar, escribir y distraerme. Todo esto sola. Indiferente a todo y a todos.


 DIARIOS: ALEJANDRA PIZARNIK

domingo, 3 de agosto de 2014

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer - David Foster Wallace



(...)He visto playas de sacarosa y agua de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado la loción de bronceador extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado "colega" en tres países distintos. He visto a quinientos americanos pijos bailar el Electric Slide. He visto atardeceres que parecían manipulados por ordenador y una luna tropical que parecía más una especie de limón obscenamente grande y suspendida que la vieja luna de piedra de Estados Unidos a la que estoy acostumbrado.
He bailado (muy brevemente) la conga. He visto montones de barcos blancos e inmensos. He visto la costa norte de Jamaica. He visto videocámaras que casi necesitan una plataforma móvil; he visto maletas fluorescentes, gafas de sol fluorescentes, quevedos fluorescentes y más de veinte marcas distintas de chanclas de goma. He oído timbales, he comido buñuelos de caracola y he visto a una mujer con un vestido lamé vomitando a distancia dentro de un ascensor de cristal.

Las aventuras de Foster Wallace en un crucero de lujo. Una lectura fresca, de verano, para desengrasar de otros textos más profundas, un libro brillante y divertido con un sentido del humor delirante y corrosivo. O tal vez una irreverente radiografía de la cultura americana actual. 

Tenemos al Foster Wallace más accesible, el Foster Wallace periodista, alejado de las constantes de sus obras caracterizadas por su exuberancia técnica y su perspectiva filosófica que llevan a muchos a considerarle como el Everest de la literatura. 

TV Tunes - THE LOVE BOAT Theme by Jack Jones on Grooveshark

domingo, 13 de julio de 2014

Tornillos de estrella IV


Desde el otro andén observas como huye de la ciudad hostil el tren de Almería. Quisieras ser polizón entre maletas de colores, sombrillas, chancletas, alpargatas y zapatillas de cáñamo. El viento del tren mueve las hojas secas como el mar mueve la arena. Y escapar del oleaje de los días: cerrar los ojos para recordar el mar.

Salimos del agua.  El tacto suave de las toallas de playa te reconforta. Hace calor. La felicidad baña tu boca salada, tus brazos salados, tus piernas saladas. Nos ha unida la misma fuerza que une la luna y el mar. Olvidemos el tiempo. Los segundos se confunden con los siglos y los siglos con segundos. El sol ha venido a visitarnos, como la esperanza visita al hombre enfermo. Está aquí para acariciarte los arañazos y descomponer la costra que estanca tu sangre. En mis venas la vida es roja de nuevo. 

Estamos tumbados y frescos como melocotones recién pelados, sintiendo esa ligera y resbaladiza corriente eléctrica que dibuja carreteras por los contornos de la piel. Nuestros pies se buscan tímidamente, nuestros brazos se rozan en las fronteras de nuestras toallas. Mi pelo acartonado entre tus dedos que acercan mi cabeza hasta tu hombro. Te siento cerca. Escucho tus latidos entre el ronquido de la espuma blanca, los auriculares del viento que compartimos susurran su melodía.

Huele a bronceador, a pescado fresco de lonja, a salitre, a helados enormes que se hacen pequeños si se comparten entre besos. Conversamos al oído sin nada en concreto: sobre esto, sobre aquello, sobre los días en los que jugábamos a imaginar ciudades en las manchas de gasolina del agua del puerto. Luego silencio, nos reconforta el silencio.

Pasan tres segundos, los fragmentos de tu vida se unen en un instante. Tomas conciencia de que sigues al otro lado del andén y abres los ojos, y sintiéndote demasiado cansado de perder trenes y coger resfriados, observas tu reloj: te faltan diez minutos para llegar tarde a ninguna parte.


domingo, 15 de junio de 2014

La ausencia es una forma de invierno


Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en una ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

Completamente viernes -Luis García Montero

Y pienso que...
los poemas de García Montero
son como barcos de vela
que navegan al atardecer
 por el alta mar de la memoria
 hasta atracar en el alma.

Encara no by Pau Vallvé on Grooveshark

domingo, 25 de mayo de 2014

...



Me gustaría reflejarme en tu espejo, 
encontrar mi sonrisa 
brillando en tus retinas.
De un tiempo a esta parte
he meditado (fríamente)
esa idea de que sentir 
es algo más
que un verbo involuntario.
Y si fuese valiente
apagaría todas las luces
para que fuesen tus piernas
las que alumbrasen mi destino, 
pero sin embargo,
me conformo con llorar de vez en cuando, 
secarme las lágrimas 
con los dedos manchados de tinta, 
leer casi  a oscuras,
ver películas con finales tristes,
hacer viajes imaginarios
en los que siempre termino 
enderezando las varillas 
de mi paraguas roto
para recibir la vida
sin reparar demasiado
en esta lluvia que cae
como si todo fuese, simplemente,
una tormenta de verano. 

Cut The World by Antony & The Johnsons on Grooveshark

jueves, 15 de mayo de 2014

Alquiler en las afueras -Pedro Andreu


Foto: Herman Landshof


De la vida me acuerdo.
Calzaba tus sandalias, iba en bici
conmigo hasta los faros vacíos.
Decía que era el mundo
una cosa sin frenos
donde poder perdernos.
Pero le fallamos. Nos cansamos
de tanto pedalear.

Pedro Andreu -Alquiler en las afueras.

(...) De nuevo Pedro Andreu escribiendo sin frenos, para dejarnos sin aliento, para arañarnos por dentro con sus alas negras. Sí, le cogí cariño a este juglar en paro.

viernes, 2 de mayo de 2014

Postales de una ciudad de posguerra



Entre el aullido y la lágrima reventamos la vida.
Fue una guerra sin guerra de tanques sobre el papel
y palabras desembarcando en playas desiertas.
Las metáforas perdieron el brillo,
el mundo comenzó a cobrar agresividad
y la literatura, que fue mi pista de aterrizaje,
se inundó de oscuridad e impurezas.

Ahora la vida se ha llenado de adioses,
en las carreteras sólo viajan autobuses nocturnos
que recorren los contornos de la herida,
porque después de la herida sólo existe la muerte,el frío, el silencio,
los trenes que circulan con retraso
para cruzar los días y perseguir sueños
trazados como ríos contaminados.

Algún día nos visitará el oleaje
y regresaremos al lugar de las palabras,
para que la prosa resbale sobre el horizonte,
pero ahora, tú y yo, somos versos que mueren
sin encontrar quien pueda acogerlos,
supervivientes entre los escombros del olvido
yaciendo a la intemperie de esta ciudad de posguerra. 


domingo, 13 de abril de 2014

Tornillos de estrella IV

Y de nuevo la noche, 
 el neón asesino, 
 las manchas de frío,
y una araña
entre los ojos hinchados
del espejo que mira
recorriendo
mi propia muerte. 
My Little Brown Book by Duke Ellington & John Coltrane on Grooveshark

sábado, 29 de marzo de 2014

Misa de doce




Por los que conocieron la nada 
y perdieron los planos 
del laberinto del nunca.

Por los que tripulan

barcos moribundos 
por un río de 
poemas amarillos.

Por los que viajan 
en tranvías 
que gimen 
perdidos en el pasado.

Por los que cultivan 
flores
 sin saber de botánica.

Por los que reciben
 la primavera 
como un premio
de consolación

Por los que solo vieron
 el mar por televisión
 y se quedaron dormidos
 en la carta de ajuste.

Por los que nunca volaron:
 porque volar 
nunca fue imprescindible.

Por los que tiraron,
 una y mil veces,
cartas a la papelera 
con besos en la despedida
y en la posdata.

Por los aparecidos en combate
 tras acabar lamiendo,
como animales, 
su propia muerte.

Por los exiliados
 en astros sin retorno,
 en órbita con faros perdidos
 y estaciones desiertas.

Por los que hacen la cama
 todos los días
 a pesar de dormir solos.

Por los heridos de sí mismos
 y ahogados
 en el propio río
 de esta vida paralítica.

Roguemos al Amor. 

sábado, 15 de marzo de 2014

Tornillos de estrella III




Duró un instante, esa unidad de medida que define la circunstancia, cuando el reloj se para, cuando se detiene el tráfico sobre el asfalto sediento, cuando los que caminan por las calles, con la mirada en fuga y el destino en la mandíbula, desaparecen; fue en ese instante cuando se paró la escena, el poema, la furia, el verso, el grito, la palabra; fue en ese instante cuando se apagó la luz de afuera, cuando se encendió el mar, cuando se abrieron las ventanas, y cerramos los ojos para no cerrarlos; fue en ese instante cuando el aire quedó suspendido, cuando nacieron los almendros, cuando encerramos la vida entre nosotros, prolongando la despedida labio contra labio, alma contra alma para sentir el jardín botánico en el paladar, y un rumor de tormenta en la garganta, y la necesidad de recorrer tu piel, centímetro a centímetro, porque besarte fue la forma más rápida que tuve de llegar a casa. 

Wooden Chair by Angus Stone on Grooveshark

domingo, 2 de marzo de 2014

Puesto que él es este silencio -Jacques Ancet


Las cosas se cierran. El cielo llena el vacío por el que se mueve la memoria. Su luz difumina las formas. Callamos, buscamos en el silencio la voz y la risa. Sólo se oye el aire acribillado de pájaros.

PODRÍAMOS TERMINAR AQUÍ (es lo que dice la voz). Que siempre sería la misma primavera, pero más frondosa, más profusa -con caídas de cielo y hojas, un atisbo de corteza, gotas de color, una luz súbita aparecida entre dos palabras, un viento ligero que se ve, allá, entre hierbas y montaña. Nos decimos que nunca acabaremos de enumerar las cosas, de perdernos en el estupor de cada instante, de permanecer ahí, al borde de nada, con ese casi aullido ronco de un pájaro invisible. Con todo lo que hemos perdido y ganado a la vez. Nos decimos que entonces tal vez podríamos reunirnos con él, tener sus palabras en la boca y pasar con él de vida en vida, de mundo en mundo.

9 de abril-26 de Mayo de 2009

Jacques Ancet

 La palabra. El dolor. El aliento palpitando. Las pequeñas heridas que parpadean en el papel, el inconsciente murmullo de la lágrima resbalando en la noche. Se libera la brisa para jugar con las cortinas de la mente, tan cerca y tan lejos, persiguiendo la suave quemadura detrás de la tinta, como una breve espuma, como una imagen tras el vapor, se siente pero no se escucha. Así es el olvido.

(Mi humilde homenaje). 

domingo, 16 de febrero de 2014

Tornillos de estrella (II)

Foto: Yohana Córdoba.

Sujetos al destino por tornillos de estrella volvemos a casa. Nuestras manos sucias, los dientes nublados, la boca de nicotina. Vestidos de trajes sin boda, desnudos de palabras, con las sílabas rotas. Los pensamientos desordenados, desobedeciendo a la esquemática estructura del día. El cuerpo vacío y la bañera llena, la piel viscosa y la frente con las mismas heridas de Apollinaire tras la batalla, tiñendo de sangre las entrañas de la porcelana.

Y cubiertos de vapor despertamos de esta cordial somnolencia, con el aliento oscuro y el apetito seco. Y caminamos por pasillos bajo luces pálidas como el olvido, y el corazón bombea quimeras mientras el porvenir nos vacila, ¿cómo ser atrevidos? ¿Insolentes tal vez? Luego el miedo, y vigilar cada motor, cada puerta, cada paso, para quizás apartar de nuestros caminos las desgracias y las sombras.

Opus 17 by Dustin O'Halloran on Grooveshark

¿Dónde estás?


Considerando que nos movemos por impulsos,
antes de andarse,
era el camino;
y tu frase llega desnuda, tan sin voz,
ni maquillaje,
rasgando la noche
entre dos chasquidos despiertos
a encender la pupila del mensaje:
¿Dónde estás?


Y la pregunta,
esa pregunta,
se convierte en instrumento esencial,
es justo equilibrio,
un marco de principios generales
para el silogismo del amor.


Los colores de la ausencia se disuelven,
igual que un nada que lo fuera todo,
y en ese instante, todavía
cuando las penas transeúntes del olvido,
vuelvan a casa cabizbajas
como sobras de lo que fueron.
¿Dónde estás?


Y apareces tú, detrás de la palabra
vestida de blanco,
con el perfume que da la libertad,
amante, amada,
en el borde dulce del miedo ausente,
juntando las partículas de un mañana
en busca del después.


Es la frase, sin respuesta inminente,
una llamada de auxilio
en el bosque del silencio
y una lágrima hueca que nace
en la esquina exacta de tu nombre.

Renacer -Jose María Pinilla

*Y me descubrí en sus poemas, y entre sus líneas se dibujó un río de sentimientos por los cauces de mi nostalgia. Sólo queda agradecer a quién me lo acercó.

He Needs Me (unplugged) by Hindi Zahra on Grooveshark

El astrálago -Albertine Sarracine


(...) Las siete menos cinco. Dentro de cinco minutos, pararé la película. La gente de la estación, los coches desfilando, los silbidos y los humos del ferrocarril cercano, todo es como una pantalla alrededor de mí. Me gustaría prenderme, como un broche, en un sitio donde brillara. Esta tarde la sombra se diluye y el sol me inunda. Las siete menos tres minutos.

Ya no levantaré la vista hacia ese reloj, ni hacia el vaivén de la puerta de la terraza. Julien va a llegar entre una de esas oleadas de gente. Mis ojos lo esperan, bajos y ciegos. Fluidez sobre lo liso, vaguedad sobre lo desenfocado. Estoy aquí, es verdad. He vuelto a encontrar mi camino tras haber cojeado, arrastrándome por atajos sombríos, pero siempre iba hacia él, imantada y espoleada por un oriente fijo. No he perdido la brújula. ¡Hola Julien! Mi cabeza se vacía por los ojos y miro a Julien sin poder decirle nada. Y todas las preguntas, todas las angustias y todas las promesas se funden, se anulan y se realizan en este segundo en el que nos miramos. 

Albertine Sarracine- El astrálago.



Un libro luminoso: incandescente diría, vivo, provocador, mordaz, una película francesa en blanco y negro, definitivamente imprescindible.  Prologado por Patti Smith.

domingo, 19 de enero de 2014

Tornillos de estrella


Somos cuerpos oxidados
trazando líneas paralelas,
luces resbalando
por las tardes inclinadas.
Huele a tubería 
y todo
comienza a ser
silencio
desierto
noche...

jueves, 16 de enero de 2014

Desconsoladamente


Desconsoladamente.
Des
con sol,
hada,
mente.
 
Juan Gelman

domingo, 12 de enero de 2014

La vida aparte.

1-Tus coordenadas espacio-tiempo  se cruzaron en mi camino. El destino era una finísima tela de casualidades giratorias con las que ganarle terreno al río. El vórtice de los días tenía el color de tus ojos y la forma de tu cuerpo. 

 2-Mis labios de velcro y la fibra enmarañada de tu boca quedaron abrochados, la casualidad se transformó en intención, y las palabras escritas en lenguaje emocional. 

3-La máquina del tiempo aceleró entre risas,  pasos de cebra en los que hacer el amor, el tacto de tu piel todavía en mis sentidos, tu imagen saliendo de la ducha en las mañanas con olor a cruasán caliente.

4-La ansiedad estrellada en las esquinas. La balada rescatándonos del precipicio amenazante baja la cama al despertarme y verte despierta. 

5-La habitación es un muelle de hormigón abandonado. Tú y yo, dos barcos pesqueros amarrados que a veces se golpean entre sí a merced del viento. Nuestras almohadas frontera de ciudades dormitorio y esqueletos de ladrillo.

6- El sobre, el papel, tu carta lacrada con dolor. Mis labios sangrando tinta tras pronunciar tu nombre. La despedida fue la marea de la nostalgia, que al subir borró mi sonrisa de arena, dejando mi cuerpo deshabitado. 

7-  Tu ausencia es el recuerdo del incansado "no sonido" del vacío. Me sobra espacio en el alma hueca que lleno con nuestras fotografías: simulacro del papel y del recuerdo. El tiempo que antes quería encadenar, ahora es mi refugio a punto de desmoronarse por un soplido de futuro. Tu presencia en otros nombres y apellidos sólo constatan que fuiste verdad.

8- Viajé por los caminos más largos rodeando tu ciudad de farolas apagadas. Conquisté el país del olvido y olvidándote te volví a recordar. Decidí leer y escribir el mundo quizás para demostrar que no eres mejor que yo. Ahora estoy preparado para llamarte. No quiero saber de ti, sólo que tú sepas de mi. Eres sólo la derrota que me distancia de la guerra.

Hoy hace exactamente dos años que escribí esto, cuando todavía escribía con entusiasmo y brotaba tinta de mis heridas. Hoy no tengo tinta, ni heridas, ni entusiasmo, sólo vivo entumecido, bajo el brillo triste de esta ciudad inundada, entre el ruido y la furia, entre la fugacidad y el olvido, desengañado por mi propia demencia en este mundo de hojalata, para descender, con las alas rotas, a un precipicio en el que sólo habitan ángeles caídos.
(...)Y siguen marcadas las esquinas de esta ciudad con tu saliva