domingo, 3 de agosto de 2014

Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer - David Foster Wallace



(...)He visto playas de sacarosa y agua de un azul muy brillante. He visto un traje informal completamente rojo con las solapas evasé. He notado la loción de bronceador extendida sobre diez mil kilos de carne caliente. Me han llamado "colega" en tres países distintos. He visto a quinientos americanos pijos bailar el Electric Slide. He visto atardeceres que parecían manipulados por ordenador y una luna tropical que parecía más una especie de limón obscenamente grande y suspendida que la vieja luna de piedra de Estados Unidos a la que estoy acostumbrado.
He bailado (muy brevemente) la conga. He visto montones de barcos blancos e inmensos. He visto la costa norte de Jamaica. He visto videocámaras que casi necesitan una plataforma móvil; he visto maletas fluorescentes, gafas de sol fluorescentes, quevedos fluorescentes y más de veinte marcas distintas de chanclas de goma. He oído timbales, he comido buñuelos de caracola y he visto a una mujer con un vestido lamé vomitando a distancia dentro de un ascensor de cristal.

Las aventuras de Foster Wallace en un crucero de lujo. Una lectura fresca, de verano, para desengrasar de otros textos más profundas, un libro brillante y divertido con un sentido del humor delirante y corrosivo. O tal vez una irreverente radiografía de la cultura americana actual. 

Tenemos al Foster Wallace más accesible, el Foster Wallace periodista, alejado de las constantes de sus obras caracterizadas por su exuberancia técnica y su perspectiva filosófica que llevan a muchos a considerarle como el Everest de la literatura. 

TV Tunes - THE LOVE BOAT Theme by Jack Jones on Grooveshark

domingo, 13 de julio de 2014

Tornillos de estrella IV


Desde el otro andén observas como huye de la ciudad hostil el tren de Almería. Quisieras ser polizón entre maletas de colores, sombrillas, chancletas, alpargatas y zapatillas de cáñamo. El viento del tren mueve las hojas secas como el mar mueve la arena. Y escapar del oleaje de los días: cerrar los ojos para recordar el mar.

Salimos del agua.  El tacto suave de las toallas de playa te reconforta. Hace calor. La felicidad baña tu boca salada, tus brazos salados, tus piernas saladas. Nos ha unida la misma fuerza que une la luna y el mar. Olvidemos el tiempo. Los segundos se confunden con los siglos y los siglos con segundos. El sol ha venido a visitarnos, como la esperanza visita al hombre enfermo. Está aquí para acariciarte los arañazos y descomponer la costra que estanca tu sangre. En mis venas la vida es roja de nuevo. 

Estamos tumbados y frescos como melocotones recién pelados, sintiendo esa ligera y resbaladiza corriente eléctrica que dibuja carreteras por los contornos de la piel. Nuestros pies se buscan tímidamente, nuestros brazos se rozan en las fronteras de nuestras toallas. Mi pelo acartonado entre tus dedos que acercan mi cabeza hasta tu hombro. Te siento cerca. Escucho tus latidos entre el ronquido de la espuma blanca, los auriculares del viento que compartimos susurran su melodía.

Huele a bronceador, a pescado fresco de lonja, a salitre, a helados enormes que se hacen pequeños si se comparten entre besos. Conversamos al oído sin nada en concreto: sobre esto, sobre aquello, sobre los días en los que jugábamos a imaginar ciudades en las manchas de gasolina del agua del puerto. Luego silencio, nos reconforta el silencio.

Pasan tres segundos, los fragmentos de tu vida se unen en un instante. Tomas conciencia de que sigues al otro lado del andén y abres los ojos, y sintiéndote demasiado cansado de perder trenes y coger resfriados, observas tu reloj: te faltan diez minutos para llegar tarde a ninguna parte.


domingo, 15 de junio de 2014

La ausencia es una forma de invierno


Como el cuerpo de un hombre derrotado en la nieve,
con ese mismo invierno que hiela las canciones
cuando la tarde cae en la radio de un coche,
como los telegramas, como la voz herida
que cruza los teléfonos nocturnos,
igual que un faro cruza
por la melancolía de las barcas en tierra,
como las dudas y las certidumbres,
como mi silueta en una ventana,
así duele una noche,
con ese mismo invierno de cuando tú me faltas,
con esa misma nieve que me ha dejado en blanco,
pues todo se me olvida
si tengo que aprender a recordarte.

Completamente viernes -Luis García Montero

Y pienso que...
los poemas de García Montero
son como barcos de vela
que navegan al atardecer
 por el alta mar de la memoria
 hasta atracar en el alma.

Encara no by Pau Vallvé on Grooveshark

domingo, 25 de mayo de 2014

...



Me gustaría reflejarme en tu espejo, 
encontrar mi sonrisa 
brillando en tus retinas.
De un tiempo a esta parte
he meditado (fríamente)
esa idea de que sentir 
es algo más
que un verbo involuntario.
Y si fuese valiente
apagaría todas las luces
para que fuesen tus piernas
las que alumbrasen mi destino, 
pero sin embargo,
me conformo con llorar de vez en cuando, 
secarme las lágrimas 
con los dedos manchados de tinta, 
leer casi  a oscuras,
ver películas con finales tristes,
hacer viajes imaginarios
en los que siempre termino 
enderezando las varillas 
de mi paraguas roto
para recibir la vida
sin reparar demasiado
en esta lluvia que cae
como si todo fuese, simplemente,
una tormenta de verano. 

Cut The World by Antony & The Johnsons on Grooveshark

jueves, 15 de mayo de 2014

Alquiler en las afueras -Pedro Andreu


Foto: Herman Landshof


De la vida me acuerdo.
Calzaba tus sandalias, iba en bici
conmigo hasta los faros vacíos.
Decía que era el mundo
una cosa sin frenos
donde poder perdernos.
Pero le fallamos. Nos cansamos
de tanto pedalear.

Pedro Andreu -Alquiler en las afueras.

(...) De nuevo Pedro Andreu escribiendo sin frenos, para dejarnos sin aliento, para arañarnos por dentro con sus alas negras. Sí, le cogí cariño a este juglar en paro.

viernes, 2 de mayo de 2014

Postales de una ciudad de posguerra



Entre el aullido y la lágrima reventamos la vida.
Fue una guerra sin guerra de tanques sobre el papel
y palabras desembarcando en playas desiertas.
Las metáforas perdieron el brillo,
el mundo comenzó a cobrar agresividad
y la literatura, que fue mi pista de aterrizaje,
se inundó de oscuridad e impurezas.

Ahora la vida se ha llenado de adioses,
en las carreteras sólo viajan autobuses nocturnos
que recorren los contornos de la herida,
porque después de la herida sólo existe la muerte,el frío, el silencio,
los trenes que circulan con retraso
para cruzar los días y perseguir sueños
trazados como ríos contaminados.

Algún día nos visitará el oleaje
y regresaremos al lugar de las palabras,
para que la prosa resbale sobre el horizonte,
pero ahora, tú y yo, somos versos que mueren
sin encontrar quien pueda acogerlos,
supervivientes entre los escombros del olvido
yaciendo a la intemperie de esta ciudad de posguerra. 


domingo, 13 de abril de 2014

Tornillos de estrella IV

Y de nuevo la noche, 
 el neón asesino, 
 las manchas de frío,
y una araña
entre los ojos hinchados
del espejo que mira
recorriendo
mi propia muerte. 
My Little Brown Book by Duke Ellington & John Coltrane on Grooveshark