viernes, 30 de octubre de 2009


CINE E INTERRUPCIÓN DEL EMBARAZO.4 meses,3 semanas,2 días.

Últimamente se habla mucho del aborto. Es el eterno tema de debate existencial en que conviven varias corrientes interpretativas de la ley del aborto, el código penal con los casos en los que se despenaliza la interrupción de embarazo,o el asombroso art 30 del codigo civil a saber:

Se reputara al concebido como nacido, siempre que el feto tuviera figura humana, y viviera 24horas enteramente desprendido del seno materno(SUENA QUE ESTA NORMA SE REDACTÓ ATENDIENDO A LA JURISPRUDENCIA DEL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN……)
Pues bien, coincidiendo con la manifestación antiabortista de estos días de atrás que tanta polémica ha traído, mas por el continente que por el contenido, han llegado a mis manos unas cuantas películas sobre el embarazo.

Una de ellas es Juno, la historia de una adolescente que encuentra unos padres para el niño que ha concebido, las situaciones y reacciones de los personajes son bastante disparatadas…Dicen que fue la comedia del año(lo dudo)….A mi me parece una película poco creíble, aunque realmente tiene diálogos bastante graciosos, incluso a veces ingeniosos sobre todo en los que interviene el padre y la madrastra con la protagonista, resaltando sus dotes interpretativas.

Al contrario de Juno las protagonistas de 4 meses,3 semanas ,2 días deciden abortar y para ello utilizan el sistema de la sonda al estilo El secreto de Vera Drake. Ese tiempo(4 meses,3 semanas 2 días) es el tiempo que ha transcurrido desde la concepción. Teniendo en cuenta el momento social e histórico de la película (finales de la Rumanía comunista) que tan bien está tratado. El aborto es totalmente ilegal y susceptible de cárcel tanto para la embarazada como sus colaboradores….Este punto de partida de la trama tiene muchos paralelismo con la historia del secreto desinteresado(dado que no acepta nada a cambio de poner fin a embarazos no deseados) de Vera Drake…….

El embarazo no deseado, la interrupción clandestina a través de sistemas bastante rudimentarios..(la sonda para expulsar el feto)…..Tienen en común estas dos películas.

El secreto de Vera Drake trasciende a la responsabilidad de ésta, puesto que llega un punto en el que su secreto es descubierto por la policía, y su mundo se desmorona. Teniendo en cuenta el contexto de la Inglaterra de los años 50,y dado que en su actividad, ésta no percibe otra cosa que la felicidad de las embarazadas.Ello lleva al público a un verdadero debate moral acerca de si su secreto ha de ser o no penado.

Diferente a Vera Drake es el Sr Bebe,un tipo sin escrúpulos que ayuda a las embarazas a abortar a cambio de dinero.Un tipo que mas que ayudar a la embarazada da la impresión de que le complica la vida hasta límites insospechados.

Aquí se crea también un debate interno, pero desde el punto de vista de la embarazada y su mejor amiga, quién realmente es la verdadera protagonista de la película, dado que las ciscunstancias de la Rumania comunista provocan que llevar a cabo esta actividad sea demasiado arriesgado. La conjunción del contexto histórico-político con la situación hacen que la película sea muy atractiva..


Según los premios Europa 2007 esta fue la ganadora a mejor película y mejor directos en ese año. También tuvo éxito en el festival de Donosti 2007 y en Cannes 2007.
La pregunta es si el legislador ha visto alguna de estas películas….Y si muchos de los que van a las manifestaciones antiabortistas han profundizado en el tema y se han puesto en situación alguna vez como las protagonistas de estas películas….ES UN TEMA DELICADO DEL QUE SE TIENDE A POLITIZAR.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico


Nunca más


Con un pasaporte multipremiado allá donde ha estado —Palma de Oro en Cannes, mejor película y director en los Premios Europeos, premio Fipresci en San Sebastián, nominación a los Globos de Oro, entre otros—, con un tema tan serio como polémico y espinoso —el aborto—, con una pequeña producción y desde un país de escasa industria cinematográfica —o al menos, poco conocida: Rumanía—, y renunciando a la música como generadora de emociones... Con este cartel, Cristian Mungiu traza un duro retrato social y humano, en torno a dos estudiantes que durante la dictadura de Ceauşescu deciden abortar clandestinamente.
Un film duro, muy duro, pero necesario y honesto a la hora de tratar un tema siempre debatido con pasión. Su carácter realista y abierto evita cualquier postura moral definida, pero asume el compromiso de presentar una situación grave y dramática sin frivolidad ni engaño. Se limita a mostrar cruda y secamente una realidad: Gabita está embarazada y quiere abortar, pero es ilegal; Otilia, su amiga y compañera de habitación en la residencia de estudiantes, se ofrece a ayudarla y acompañarla a un hotel donde se pondrán en manos de un “carnicero” sin escrúpulos; es el comienzo de un drama para estas dos jóvenes. Mungiu no entra a valorar si hace bien o mal abortando, si el problema es la falta de condiciones sanitarias o de libertad, si caben otras soluciones viables..., porque sólo le interesa poner sobre la pantalla una realidad íntima y lacerante que viven dos chicas —principalmente por Otilia— en un entorno de miseria moral.
Mucha dureza en las situaciones y en las imágenes, aunque ninguna gratuidad ni concesión a la obscenidad o al morbo. Pureza de líneas narrativas para contar, casi en tiempo real, la situación de las protagonistas en las horas previas, la negociación en el hotel con el abortista —quizá los momentos más degradantes por la deshonestidad e infamia del Sr. Bebe—, su práctica y desenlace. Sólo una subtrama en la casa del novio de Otilia que, sin embargo, aparece perfectamente engarzada y que viene a completar el cuadro social rumano, y también a mostrar la distinta percepción que hombres —patética y desoladora la actitud del novio— y mujeres tienen del asunto. El director demuestra un extraordinario dominio de los recursos de la cámara, y nos lleva por los pasillos de la residencia de estudiantes o por las calles inhóspitas con planos secuencia larguísimos y muy bien rodados, pero también sabe dejarla fija para obtener unos planos igualmente elocuentes —magistral es la planificación en la cena de cumpleaños— donde no importa que los personajes se salgan de él o la acción pase a desarrollarse en el fuera de campo. Al final, Mungiu logra crear ambientes deprimentes de enorme plasticidad que trasmiten soledad, abandono, pobreza, tristeza..., en la residencia o en la calle —la gasolinera es todo un poema social de la Rumanía comunista—, en el hall del hotel con el fluorescente fundido... lugares físicos quizá reflejo de otros interiores, frágiles e insatisfechos, llenos de desconfianza y vacíos de sentido moral, ahogados en la lucha por la supervivencia y con miedo a afrontar una dolorosa verdad.
Acierta al adoptar el punto de vista de Otilia para narrar la historia de su amiga —en realidad, la cinta también podría considerarse como un elogio a la amistad—, y también en prescindir de música extradiegética que hubiera adulterado su tono realista y veraz. Interpretaciones desdramatizadas y llenas de naturalidad, con una excelente y contenida Anamaria Marinca en el papel de Otilia, y una Laura Vasiliu a quien el doblaje quita fuerza y expresividad. Película seria para un público adulto y amante del cine europeo que se plantee cuestiones de relevancia, ideal para el debate por no ser tendenciosa y por su capacidad para despertar conciencias. Un cine valiente y directo, moral sin voluntad de moralizar, para una historia que no tendría que repetirse nunca más.

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