domingo, 26 de octubre de 2014

Sobre la primera vez que te vi (EL PROTECTOR- HENRY JAMES)


Roger se alojaba en la parte alta de la ciudad, se dirigió hacia allá a pie, hacía uno de esos días en que cualquier pena se hacía el doble de pesada. El otoño se derretía; se oía por todas partes, en la calma soleada, al subirse las persianas, en los techos de las azoteas de enfrente. Las calles y las casas, y la muchedumbre que se interponía entre ellos le resultaban horribles. Cuando por fin llegó al lugar, una repentina conciencia de todo lo que arriesgaba frenó sus pasos.

Daba la impresión de que ella le miraba así durante una eternidad, y que, mientras lo hacía, recorría todo el círculo de emociones y la absoluta realización de la existencia. Ahora comprendía el secreto del universo, y el secreto del universo consistía en que Roger era el único hombre en él. De pronto sintió que la agarraban. Roger estaba detrás de ella. Así se quedaron durante un rato, escrutando el cambio en el rostro del otro.

Había algo en su expresión, en su sonrisa, en la elegancia de su gesto de triunfo acostumbrado, en la serenidad de su porte, pero era su especial encanto lo que parecía derretirse y descender con una gracia bondadosa y considerada, dejando caer, desde la cúspide, un pequeño temblor, el hilo de seda que poco a poco iba dibujando una gran sonrisa. Roger sintió que había muy poco que temer de ella y entonces, con la sensación de flotar sin deshacerse en su presencia superior, la besó.

Un collage de fragmentos de EL PROTECTOR- HENRY JAMES

Janusz Olejniczak, Warsaw Phil by Various Artists on Grooveshark

domingo, 12 de octubre de 2014

Formas de energía renovable...




Madrid, 11 de octubre.Sábado.
Un temporal deja a la ciudad 
con los pies fríos.
Algunos árboles se han caído y
los bomberos atienden
las llamadas de emergencias.
Suena la voz de las noticias
en los televisores,
y en la misma calle donde 
aullan las sirenas,
dos cuerpos
altamente inflamables
juegan a incendiar el tiempo
y descubrir formas 
de energía alternativa
para combatir el frío
sobre el colchón de muelles
de una vida sin calefacción. 


domingo, 28 de septiembre de 2014

Haiku de otoño


Hojas caídas 
bajo un columpio oxidado
de un parque de Chernóbil. 

sábado, 20 de septiembre de 2014

ATLÁNTICO SUR


Donde habitan marineros en los ojos del que mira el horizonte.
Donde los cuerpos en la arena, como animales heridos, esperan la venganza del mar.
Donde el viento, con ojos de loco, llama a todas las puertas. 
Donde hay gatos en las aceras, atunes en los mercado y claveles en las ventanas.
Donde los desterrados del norte, y náufragos a la deriva del mundo, navegan sin destino por las corrientes del tiempo. 
Tuve tu arena en mis pies, tu salitre en mis brazos y me besaste con tus labios de limón. 
Vi tu boca lamiendo las ciudades blancas  y bebiéndose todos los espejos, vi tus alas ardiendo y su fuego clavándose en mis retinas.
Vi ese monstruo, que engendraste bajo tus sábanas rasgadas, tragándose al sol. 
Atlántico sur magnético, brillante, lejos de mí, contra mí, atlántico sur. 


COSTA DE CÁDIZ- Septiembre 2014. Inspirado en el poema de Manuel Rivas titulado Avenida atlántico).

Spain Intro by Tomatito / Michel Camilo on Grooveshark

domingo, 31 de agosto de 2014

Lo que quedó tras el incendio


¿Y qué quedó tras el incendio?

Brisa desfilando por un camino de flores secas,
madera podrida, tornillos oxidados, 
tiempo, mapas, otoño.

Y un ramo de rosas marchitas en el guardarraíles

sábado, 16 de agosto de 2014

Tornillos de estrella (querer perderse queriendo irse)


No me siento inspirado últimamente. No escribo casi nada. Las palabras ya no están en el rincón exacto en el que solía encontrarlas. Es como si me quedase solo en esta ciudad en la que nadie escoge su verdadero destino. Cada mañana subo, entre espectros de mirada opaca, las escaleras mecánicas que conducen a la muerte. Algunas veces consigo escribir algún poema desde la oficina: ese lugar en el que la vida pasa de largo y nadie conoce a Whitman.  El jefe me mira con indiferencia; yo me mantengo pensativo frente a una pantalla en la que se amontonan cifras, gráficas, cartas con un discurso demasiado preparado. El tiempo avanza lentamente mientras como galletas de limón y dejo algunas migas sobre el teclado. Luego termina la jornada, salgo a la calle y los problemas crecen por dentro hasta adquirir formas desconocidas en las esquinas de mi geometría. Cuando llego a casa  los platos siguen sin fregar, y mi cama es como una desoladora acera en la que duermen todos los vagabundos de esta vida. Apago la luz para ahuyentar a mis fantasmas. Quiero llorar. Lo hago. Todo es pobre y sin sentido. No digamos que yo soy culpable de ello. No hablemos de culpables.

(Perdóname A. Pizarnik por este homenaje).

Me siento solo by Adanowsky on Grooveshark

Querer quedarse queriendo irse


3 de enero [1959]

He dejado el psicoanálisis. No sé por cuánto tiempo. Estoy muy mal. No sé si neurótica, no me importa. Me siento muy pequeña, muy niña. Y me van abandonando todos. Absolutamente todos. Mi soledad, ahora, está hecha de quimeras amorosas, de alucinaciones... Sueño con una infancia que no tuve, y me reveo feliz ―yo, que jamás lo fui―. Cuando salgo de estos ensueños estoy anulada para la realidad externa y actual. Jamás hubo tanta distancia entre mi sueño y mi acción. No salgo, no llamo a nadie. Cumplo una extraña penitencia. Y me duele funestamente el corazón. Tanta soledad. Tanto deseo. Y la familia rondándome, pesándome con su horrible carga de problemas cotidianos. Pero no los veo. Es como si no existieran. Siento, cuando se me acercan, una aproximación de sombras fastidiosas. En verdad, casi todos los seres me fastidian. Quiero llorar. Lo hago. Lloro porque no hay seres mágicos. Mi ser no tiembla ante ningún nombre ni ninguna mirada. Todo es pobre y sin sentido. No digamos que yo soy culpable de ello. No hablemos de culpables.

He pensado en la locura. He llorado rogando al cielo que me permitan enloquecer. No salir nunca de los ensueños. Ésta es mi imagen del paraíso. Por lo demás, no escribo casi nada.

Hay sin embargo, un anhelo de equilibrio. Un anhelo de hacer algo con mi soledad. Una soledad orgullosa, industriosa y fuerte. Es decir: estudiar, escribir y distraerme. Todo esto sola. Indiferente a todo y a todos.


 DIARIOS: ALEJANDRA PIZARNIK